CHOQUE DE CONTINENTES - el monstruo Y el lobo
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
el monstruo Y el lobo
Capítulo 409 — El monstruo y el lobo William levantó una mano mientras recuperaba el equilibrio. Una sonrisa lenta y perturbadora apareció en su rostro. —¿Estás viendo algo impresionante? —dijo, mirando fijamente a Pedro—. Un lobo… mostrando los colmillos. Pedro no respondió. De repente, avanzó. Sujetó a William por la cintura con la fuerza de un vendaval y lo estrelló de lleno contra la pared. ¡BOOM! William quedó acorralado contra el concreto. Sin darle tiempo a respirar, Pedro levantó la rodilla con rabia. ¡THUMP! El golpe impactó de lleno en el abdomen de William, sacándole todo el aire. Pero, contra todo pronóstico, el tipo comenzó a reírse. —Quiero pedirte algo… —alcanzó a decir entre jadeos. Pedro lo observó con desconcierto y asco. —¿Qué? William levantó la mirada, con los ojos brillando de una locura desatada. —Quiero que me golpees más. Pedro frunció el ceño, apretando los puños. —¿Qué estás diciendo? —Golpeame con todas tus fuerzas. —William sonrió aún más grande—. No quiero que te contengas. Pedro lo miró como si estuviera escuchando la aberración más grande del mundo. —¡Callate, loco de mierda! ¡BOOM! Pedro lanzó un gancho brutal a la cara. William recibió el impacto y retrocedió, pero Pedro no dio un solo paso atrás. ¡BOOM! Otro golpe. ¡BOOM! Y otro más. Pedro comenzó a avanzar como una aplanadora sin darle espacio, mientras la cara de William absorbía el castigo y trataba de mantenerse en pie. El público quedó paralizado, atrapado por la violencia de la escena. En la cabeza de William, sin embargo, solo había un eco: Más… ¡BOOM! Un golpe más. Quiero más. Otro impacto. Dame más. William levantó la cabeza sangrando, pero con la mirada en trance. —¡Más! Pedro apretó los dientes, sintiendo una punzada de frustración y rabia. —¡¿Qué demonios te pasa?! —¡Seguí! —le gritó William en la cara. Pedro volvió a lanzarse hacia adelante. Esta vez, William ya no estaba pensando en ganar. Había algo completamente roto y aterrador en su mirada. Por primera vez en su vida, no quería que el combate terminara. No quería que Pedro dejara de avanzar. No quería que aquel dolor desapareciera. Estaba descubriendo una sensación que jamás había experimentado de esa manera: la necesidad absoluta de continuar enfrentándose a algo que lo superaba. Cuanto más encajaba los golpes, más difícil era distinguir dónde terminaba William, el luchador, y dónde comenzaba aquella criatura que parecía alimentarse del caos. En la cabina, Luna Rivera observaba la escena completamente h…