CHOQUE DE CONTINENTES - el poder del cosmos

Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.

Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES

"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."

el poder del cosmos

Capítulo 423 — «El poder del Cosmo» Juan continuaba esquivando. Cada ataque de Benjamín era respondido con un pequeño y milimétrico desplazamiento de su cuerpo. Sin embargo, en medio del intercambio de viento y puños, algo apareció en su mente. Un recuerdo. «Recuerdo esa época...», pensó Juan. La imagen de un niño apareció en su memoria: era él mismo, muchos años atrás. «Cuando era niño, el cura que me cuidó me mandó a comprar pan a la tiendita de Doña Margarita.» Juan recordó el pequeño negocio de la esquina, el olor a pan caliente... y cómo su expresión cambió ligeramente de golpe. «Después de comprar el pan... me persiguieron los perros del barrio.» Recordó haber corrido a toda velocidad por las calles de tierra, abrazando la bolsa con fuerza para no tirar nada. Y entonces recordó al cura: el hombre que lo había protegido desde pequeño y a quien veía como a un padre. «En el recuerdo, llegué agazapado a la esquina... y el cura estaba allí. Al verme correr de los perros, simplemente comenzó a reírse. Siempre se reía de mí.» Una pequeña sonrisa le cruzó el rostro en medio de la arena. Pero la voz de Benjamín lo devolvió bruscamente al presente. —¡¿Ya vas a dejar de esquivar y empezar a golpear?! —gritó el alemán con los puños apretados—. ¡Me desespera que estés esquivando todo! Juan volvió a escuchar sus pasos sobre el suelo. TAP. TAP. TAP. Benjamín avanzaba implacable. «Se enoja por todo...», pensó Juan, percibiendo el cambio de aire. «Pero sus ataques son muy peligrosos.» Benjamín lanzó una finta repentina. El oído hiperdesarrollado de Juan captó la vibración. «Me hizo una finta... Y ahora...» Benjamín soltó una patada letal. Sin tiempo para esquivar, Juan levantó la pierna instintivamente y la utilizó como escudo. ¡TAC! El choque de hueso resonó. Juan retrocedió un par de metros. —¡Ah! —soltó, llevándose la mano a la pierna para sobársela. Benjamín permaneció frente a él. Su rostro seguía siendo frío, pero ahora lucía una sonrisa de clara satisfacción. —Te golpeé. Ahora no vas a poder esquivar todo —sentenció el alemán. Juan levantó ligeramente la cabeza. No necesitaba verlo: captó el leve sonido de la respiración de Benjamín y cómo su piel se tensaba en esa mueca fría. Aquella "sonrisa audible" le provocó un pequeño escalofrío en la nuca. «Se está divirtiendo mucho...», pensó Juan. «Pausa. ¿Por qué se ríe tanto?» Benjamín volvió a arremeter sin piedad. —¡Uno! —exclamó lanzando el primer golpe. Juan reaccionó al sonido. —¡Dos! —otra patada feroz. Juan c…

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