CHOQUE DE CONTINENTES - las murallas

Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.

Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES

"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."

las murallas

Capítulo 447 — Las murallas que dejamos atrás ​«Un rey no mide su grandeza por el oro que acumula, sino por las murallas que hereda de su pueblo, la justicia con la que sostiene su reino ante el paso del tiempo… y la sabiduría para entender que su vida es efímera, pero su obra tiene que ser eterna». ​En los pasillos de la enfermería ​El grupo de representantes latinoamericanos avanzaba por los pasillos del coliseo, llevando a Juan hacia la enfermería. ​El salvadoreño iba sostenido por sus compañeros, con el cuerpo agotado después de su enfrentamiento contra Benjamín. A pesar de todo, todavía conservaba su buen humor. ​—Por primera vez en mi vida, estoy viajando cómodamente hacia una enfermería —comentó Juan, sonriendo. ​Tobías soltó una carcajada. ​—¡Jajaja! ¡Todavía tenés ganas de hacer chistes después de semejante pelea! ​Franco miró hacia abajo y frunció el ceño. ​—Encima de que Juan no está caminando, ¡nosotros somos los que estamos arrastrando los pies! ​Juan ladeó la cabeza hacia su voz. ​—Si pudieran llevarme con un poquito más de gentileza, se los agradecería muchísimo. ¡Jajaja! ​—Bueno, yo te levanto un pie —dijo Agustín. ​Davi levantó el otro. ​Durante unos segundos, los dos sostuvieron las piernas de Juan mientras el resto del grupo continuaba ayudándolo a avanzar. ​Juan se quedó desconcertado. ​—¡Qué forma tan rara de llevar a una persona! ¡Jajaja! ​Leonardo negó con la cabeza, divertido. ​—Lo importante es que saliste entero de esa pelea. ​—¡Y después me dicen a mí que soy el que nunca pierde el sentido del humor! —respondió Juan. ​Martín se encogió de hombros. ​—Por lo menos aprendiste a sobrevivir. ​Juan dejó caer la cabeza hacia atrás con una expresión de resignación. ​—¡Otro más con ese sentido del humor! ¿Acaso se pusieron todos de acuerdo para molestarme? ​Las risas recorrieron el pasillo. ​Eder Ramiro intervino, esta vez con una voz más cálida. ​—Pero lo importante es que dejaste tu brillo en esa arena. Hiciste que todos los latinoamericanos nos sintiéramos orgullosos. ​García asintió. ​—Demostraste tu fuerza como una bestia marina. No importa cuántas desventajas tuvieras, seguiste adelante. ​—Muchas gracias —respondió Juan, con una sonrisa sincera. ​Andrés lo observó durante unos segundos antes de soltar su comentario. ​—Aunque, si te soy sincero, hubo un momento en el que parecías un pandillero. ​Juan giró rápidamente hacia él. ​—¿¡Parecía un pandillero, yo!? ¡Jajaja! ¡Eso sí que no me lo esperaba! ​Gael se rio junto con los demás, pe…

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