El buzón de los latidos perdidos - El código de las estanterías vacías y el rastro del jazmín

Autor: Nótt | Género: Romance, Drama escolar, Misterio, Suspenso

Sinopsis de El buzón de los latidos perdidos

Mizuki Hoshino es la estudiante perfecta e inalcanzable; Ren Kazama, el chico rebelde y temido del fondo de la clase. En los pasillos de la prestigiosa Academia Gekkou no se soportan, pero en secreto, comparten sus miedos y anhelos más profundos a través de cartas anónimas dejadas en un viejo buzón de la biblioteca. Lo que ignoran es que la persona de la que se están enamorando por escrito es su mayor dolor de cabeza en la vida real. Sin embargo, su frágil refugio de papel está en peligro. Alguien acecha desde las sombras, tejiendo una red de engaños y dispuesto a manipular su correspondencia para destruirlos. ¿Sobrevivirá este romance cuando las palabras comiencen a mentir?

El código de las estanterías vacías y el rastro del jazmín

El lunes por la mañana, la Academia Gekkou se sentía como un escenario de teatro al que le hubieran apagado la mitad de las luces. Mizuki Hoshino caminaba por el sendero principal, pero sus ojos se desviaban, casi de forma involuntaria, hacia la silueta gris del edificio oeste. Allí, las grandes puertas de roble estaban cruzadas por una cinta amarilla de "Prohibido el paso", y el pesado candado que ella misma había cerrado brillaba bajo el sol matutino como un ojo metálico que la juzgara. Para el resto de los estudiantes, la clausura de la vieja biblioteca era una nota al pie de página, una noticia irrelevante en sus agitadas vidas sociales. Pero para Mizuki, era como si alguien hubiera levantado un muro de hormigón en medio de su pecho, dividiendo su ser en dos mitades que ya no podían comunicarse. —Mizuki-chan, ¡estás mirando ese edificio otra vez! —Yui Moriyama apareció a su lado, enganchando su brazo con el de ella—. En serio, pareces una viuda de guerra despidiéndose del frente. ¡Es solo una biblioteca vieja llena de ácaros! Deberías alegrarte, ahora Arisugawa-san nos dará un presupuesto extra para el club de cocina ya que no hay que gastar en el mantenimiento de esa ruina. Mizuki forzó una sonrisa, esa expresión ensayada que utilizaba como un escudo. —Solo me aseguraba de que el precinto estuviera intacto, Yui. Es mi responsabilidad como delegada. —Eres demasiado dedicada —suspiró Yui, negando con la cabeza—. Por cierto, ¿viste a Kazama-kun hoy? Dicen que llegó a la escuela empapado por la lluvia del viernes y que casi se pelea con un profesor en la entrada. Está más insoportable que de costumbre. El corazón de Mizuki dio un vuelco. Recordó la respiración de Ren en el cuarto de mantenimiento, el calor de su presencia en la oscuridad y la forma en que sus ojos la habían mirado antes de que ella lo encerrara. ¿Cómo había logrado salir? ¿Estaría resentido con ella por haberlo dejado allí para salvar su propia reputación? Al entrar al aula, la tensión se podía cortar con un hilo. Ren Kazama estaba sentado en su lugar habitual, con los pies sobre el pupitre y la mirada perdida en algún punto del horizonte. Tenía un pequeño vendaje en el dorso de la mano derecha, algo que Mizuki notó de inmediato. Al sentir su presencia, Ren giró la cabeza. Sus ojos se encontraron, y por un segundo eterno, Mizuki sintió que el aula desaparecía. No había compañeros, no había pizarras; solo estaba el eco de aquel "No dejes que el silencio gane". Ren no hizo ningún gesto. No …

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