Ren debe aprender a amar - HACKER
Autor: hysteriax | Género: romance, comedia romántica
Sinopsis de Ren debe aprender a amar
Fujimoto es un estudiante que durante el primer día es bendecidopara enamorar a una que otra persona una historia hermosa y linda si te pones a analizar y no solo a leer
HACKER
CAPITULO 54: HACKER El miércoles por la tarde, Ren Fujimoto caminaba pacíficamente por el distrito comercial de Hikarizaka. En su brazo derecho llevaba bolsas ecológicamente balanceadas que contenían gomitas dulces para Ayane, arroz extra para Mio, y tiza de alta calidad para Karen-sensei. De repente, un zumbido agudo y mecánico cortó el cielo. Un dron cuatrimotor de color negro mate, adornado con luces LED RGB que parpadeaban frenéticamente, descendió en picada y bloqueó el camino de Ren. Del vientre del dron bajó un pequeño gancho que depositó una tableta electrónica de alta gama directamente en las manos del As de la Eficiencia. La pantalla de la tableta se encendió mostrando un avatar pixelado de un gato negro, acompañado de una voz femenina sintetizada que sonaba a través de los altavoces: —Alerta del sistema. Escaneo completado. Sujeto identificado como 'Ren Fujimoto'. El motor de físicas de la realidad indica que tu postura corporal, tu índice de caballerosidad y la perfecta simetría de tu nudo de corbata violan las leyes del RNG (Generador de Números Aleatorios). —La voz hizo una pausa dramática—. ¡Eres un NPC hackeado o un holograma CGI! Te reto a un duelo de calibración en el Arcade 'Cyber-Core' de la calle 4. Si no asistes, asumiré que eres un bug en la Matrix. *(Pensamiento de Ren: "ANÁLISIS DE ANOMALÍA TECNOLÓGICA: ▪ Dispositivo: Dron de entrega modificado y tableta encriptada. ▪ Emisor: Sujeto con vocabulario altamente influenciado por la cultura del 'Gaming' y la informática. ▪ Diagnóstico: Una ciudadana está experimentando una disonancia cognitiva severa entre la realidad y la ficción virtual. Requerimiento ético: Asistir al punto de encuentro para estabilizar su salud mental").* Ren ajustó su abrigo con una mano, asintió hacia la cámara de la tableta con una inclinación de 45 grados y respondió con voz clara: —Acepto el desafío, usuaria no identificada. Llegaré al punto designado en exactamente cuatro minutos con doce segundos. Al cruzar las puertas automáticas del Cyber-Core, las luces de neón y el estruendo de cientos de máquinas recreativas envolvieron a Ren. En el centro del local, frente a la máquina de ritmo y baile más extrema del lugar, estaba parada la dueña del dron. Era una chica de 17 años, de estatura baja (aproximadamente 1.55 metros), con la piel pálida por la falta crónica de luz solar. Llevaba unos enormes auriculares con orejas de gato, gafas de protección contra luz azul, una sudadera tres tallas más grande …