Bajo un cielo desconocido comienza mi viaje - El nombre que no debo olvidar
Autor: Barws | Género: Fantasía, aventura
Sinopsis de Bajo un cielo desconocido comienza mi viaje
Despertar en un lugar que no reconoces ya es aterrador. Pero hacerlo en un cuerpo que no es el tuyo… en un mundo donde el cielo no sigue ninguna lógica… lo cambia todo. Sin un objetivo claro, sin una misión que cumplir, y sin respuestas sobre cómo llegó allí, un joven se ve obligado a avanzar en un entorno completamente desconocido. Lo que comienza como simple incertidumbre se transforma en algo más profundo: cada paso que da, cada persona que conoce y cada cosa que descubre, le muestran que este mundo no necesita un héroe… pero sí exige que tome decisiones. Guiado por alguien que parece conocerlo… pero que ya no lo reconoce como antes, deberá adaptarse a una realidad que no entiende, mientras poco a poco enfrenta una pregunta mucho más difícil que sobrevivir: ¿Qué voy a hacer ahora? Porque en un mundo desconocido… no hay caminos ya definidos.
El nombre que no debo olvidar
Capítulo 6: El nombre que no debo olvidar Después de escuchar las palabras del chico pelirrojo, Jerwis permaneció flotando en el río. El agua fría lo sostenía desde la espalda, arrastrándolo suavemente con la corriente mientras miraba hacia el cielo. El combate había terminado. Pero dentro de él… todavía no. No tienes técnica. Pero tampoco eres débil. Aquellas palabras se repetían una y otra vez en su cabeza. No sabía si debía sentirse humillado, aliviado o simplemente confundido. Había perdido. Eso era evidente. Su espada había salido volando, su cuerpo había caído del puente y ahora estaba empapado en medio del río como un completo idiota. Pero aun así… algo en aquella frase no sonaba como una burla. Sonaba casi como un reconocimiento. Y eso lo molestaba todavía más. El pelirrojo ya se alejaba en dirección al pueblo, con pasos tranquilos, como si aquel duelo no hubiera sido más que una pequeña distracción antes de continuar con su día. Jerwis cerró los ojos un instante. El río era claro, fresco y extrañamente limpio. Bajo la superficie podían verse piedras lisas, plantas acuáticas moviéndose con suavidad y pequeños destellos de colores que aparecían y desaparecían entre la corriente. Este mundo… seguía siendo demasiado extraño. Demasiado vivo. Demasiado hermoso para tener sentido. Entonces— —¡Jerwis! La voz de la chica lo sacó de sus pensamientos. Al mirar hacia el puente de madera, la vio. La chica desconocida estaba inclinada sobre la barandilla, buscándolo con la mirada. En sus manos sostenía la espada de madera que había salido volando durante el duelo. No supo cuándo la había recogido. Pero ahí estaba. Sujetándola con cuidado. Como si aquella espada desgastada no fuera solo un trozo de madera vieja. Como si comprendiera que, para el dueño original de aquel cuerpo, significaba algo. —¿Estás bien? —preguntó. Su voz sonó más baja de lo que esperaba. Tímida. Preocupada. Como si no supiera si debía regañarlo, consolarlo o simplemente comprobar que seguía respirando. Jerwis la miró durante un segundo. Luego sonrió. Una sonrisa pequeña. Tranquila. No era completamente sincera. Todavía le dolía el orgullo, y el cuerpo le pesaba por el combate. Pero quería que ella no se preocupara. La chica pareció creerle. Sus hombros se relajaron apenas. La tensión en sus dedos disminuyó. —Idiota… —murmuró. Pero no sonó molesta. No del todo. Sonó aliviada. Jerwis comenzó a nadar hacia la orilla. El agua se abría alrededor de su cuerpo con pequeños sonidos suaves. A cada b…