Reencarne En Una Era Primitiva - Capítulo 6
Autor: Niuyee | Género: romance, harem Inverso, Harén fantasía
Sinopsis de Reencarne En Una Era Primitiva
Prólogo —¿Por qué todos están aquí? Zary abrió los ojos y observó el techo de piedra de su habitación. O mejor dicho, su enorme habitación. La habitación de la jefa de la ciudad. La habitación que compartía con cinco hombres imposiblemente guapos. Y, por desgracia, los cinco estaban presentes. —Porque es nuestra habitación —respondió una voz grave. Zary giró la cabeza. El hombre de cabello rojo y ojos escarlata estaba sentado junto a la cama, observándola con una sonrisa. —Llegué primero. —Mentira. La respuesta vino desde la ventana. El albino de ojos dorados descansaba tranquilamente apoyado contra la pared. —Yo llegué antes. —Ambos llegaron después de mí. El segundo albino, dueño de unos extraños ojos plateados, ni siquiera levantó la vista del libro que estaba leyendo. Una vena apareció en la frente de Zary. No eran niños. Eran líderes tribales. Guerreros legendarios. Los hombres más poderosos de todo el continente. Entonces, ¿por qué discutían como si tuvieran cinco años? —Zary. El hombre de cabello púrpura tomó una de sus manos. —¿Desayunaste? —Todavía no. —Perfecto. Cociné para ti. —Ella comerá lo que preparé yo. El hombre de cabello negro y ojos azules apareció detrás de él sosteniendo una bandeja. El silencio cayó sobre la habitación. Luego los cinco comenzaron a mirarse. Y la temperatura pareció descender varios grados. Zary cerró los ojos. Otra vez no. Otra vez estaban compitiendo. Otra vez porque ella había sonreído a uno más que a los demás. Otra vez porque uno había recibido un abrazo y los otros cuatro exigían el suyo. A veces se preguntaba cómo había terminado así. Porque años atrás todo era diferente. Muy diferente. Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, no existían ciudades. No existían caminos. No existían hornos. No existían murallas. Ni siquiera existía una forma adecuada de conservar alimentos. Las tribus apenas comenzaban a dominar el fuego. Y ella... Ella solo era una chica común que había reencarnado accidentalmente en aquel mundo salvaje. Peor aún. Había reencarnado como la hermana menor de la futura villana. Una villana destinada a provocar incontables desgracias. Una villana llamada Lyra. En aquel entonces, Zary estaba convencida de que su vida sería difícil. Nunca imaginó que terminaría construyendo ciudades. Nunca imaginó que cambiaría el destino de las tribus. Nunca imaginó que recibiría un sistema misterioso. Y definitivamente jamás imaginó que acabaría con cinco esposos. —Zary. —¿Sí? Los cinco hombres la miraron al mismo tiempo. —¿A quién quieres más? La sonrisa de Zary desapareció. Otra vez esa pregunta. Siempre esa pregunta. Cada. Maldito. Día. Los cinco aguardaban la respuesta. Ella observó sus rostros expectantes. Y entonces suspiró. Tal vez construir una civilización había sido más fácil que lidiar con sus esposos. Mucho más fácil. Porque la historia de Zary no comenzó con una gran ciudad. Ni con riqueza. Ni con poder. Comenzó en una pequeña tribu primitiva. Cuando una chica de otro mundo abrió los ojos y descubrió que había renacido en el lugar menos esperado. Y que su destino estaba a punto de cambiar para siempre.
Capítulo 6
Capítulo 6: El Comienzo de la Agricultura La noticia sobre el agua limpia se extendió por toda la Tribu Luna Gris. Durante días, los aldeanos no hablaron de otra cosa. Algunos seguían sorprendidos. Otros desconfiaban. Pero nadie podía negar lo que habían visto con sus propios ojos. El agua filtrada era mucho más clara que la del río. Y lo más importante... No había requerido magia. Ni bendiciones divinas. Ni poderes especiales. Solo conocimiento. Aquella palabra comenzó a rondar constantemente la mente de Kael. Conocimiento. Mientras observaba a Zary caminar por la aldea, no podía evitar preguntarse cuántas cosas más ocultaba aquella extraña joven. Cada vez parecía más misteriosa. Más interesante. Y más difícil de ignorar. Por su parte, Zary estaba ocupada revisando las nuevas recompensas del sistema. Sentada dentro de la cabaña, abrió la interfaz. [Infraestructura Agrícola desbloqueada.] [Tecnologías disponibles.] [Cultivos básicos.] [Sistemas de almacenamiento.] [Herramientas agrícolas primitivas.] [Semillas resistentes.] Los ojos de Zary brillaron. Aquello era exactamente lo que necesitaba. La tribu dependía completamente de la caza. Si los animales migraban... La gente pasaba hambre. Si el invierno era duro... La gente pasaba hambre. Si una expedición de caza fracasaba... La gente pasaba hambre. Era una forma de vida extremadamente inestable. —Necesitamos cultivar alimentos. [Evaluación correcta.] —Gracias por confirmar lo obvio. [De nada, anfitriona.] Zary juró que el sistema se estaba volviendo cada vez más descarado. Mientras exploraba la tienda, algo llamó su atención. [Caramelo de dulce de leche.] [Costo: 2 puntos.] Sus ojos se iluminaron. —¡Dulce de leche! Sin pensarlo demasiado, compró dos. No eran grandes. Pero para un mundo donde el azúcar refinada ni siquiera existía, serían auténticos tesoros. Guardó los caramelos y salió de la cabaña. La primera persona que encontró fue Lyra. Su hermana estaba organizando pieles junto a otras mujeres. —Lyra. —¿Sí? —Tengo algo para ti. La joven levantó una ceja. —¿Otra vez? Zary sacó uno de los caramelos. Era pequeño y brillante. Lyra lo observó confundida. —¿Qué es eso? —Comida. —Nunca había visto algo así. —Yo tampoco. —¿Dónde lo encontraste? —Lo compré por ahí. Lyra entrecerró los ojos. —¿Por ahí? —Por ahí. —Zary. —¿Sí? —Eres terrible mintiendo. Zary soltó una risita. Lyra terminó aceptando el caramelo. Lo probó. Y su reacción fue inmediata. Sus ojos violetas se abrieron. —¡Está dulce! —¿Verdad que sí? —E…