Invencible:Trueno - Algo inesperado
Autor: Frankin Tinco | Género: Accion,romance,anime,serie,Netflix,peleas,mark,Nolan,líneas de tiempo
Sinopsis de Invencible:Trueno
Un chico corría a toda velocidad por la calle, esquivando a la gente sin siquiera mirarla. Su respiración era irregular, y el sonido de sus pasos apresurados se mezclaba con el ruido de la ciudad. —Genial… otra vez me quedé dormido —murmuró entre dientes, claramente fastidiado consigo mismo. No se detuvo. Siguió corriendo, ignorando las miradas curiosas de quienes lo veían pasar. No tenía nada que lo hiciera destacar demasiado. Vestía ropa común, su estatura era promedio y su físico apenas un poco mejor que el de otros chicos de su edad. Nada fuera de lo normal. Después de varios minutos, por fin llegó a la preparatoria. Al cruzar la entrada, redujo la velocidad y miró alrededor. Para su sorpresa, no iba tan tarde como pensaba. Los estudiantes recién estaban en los pasillos, abriendo sus casilleros y organizando sus cosas. Soltó un suspiro de alivio. Todavía algo agitado, caminó hasta su casillero. Abrió la puerta metálica y comenzó a guardar lo que no necesitaba, quedándose solo con lo esencial para las clases. El sudor aún le recorría la frente, señal de la carrera que acababa de darse. Cuando terminó, cerró el casillero con un golpe suave y se giró para irse. Empezó a caminar, con la mirada baja, perdido en sus propios pensamientos. Y entonces pasó. Sin darse cuenta, chocó contra alguien. Retrocedió un paso y levantó la vista. Frente a él estaba una chica de piel morena. Era atractiva, eso era evidente, pero su expresión no cambió demasiado al verla. —Lo siento —dijo de inmediato. La chica asintió, aceptando la disculpa sin problema. Él estaba por seguir su camino cuando, de pronto, sintió una mano sujetándole la cabeza con brusquedad. Se tensó. Giró ligeramente y, al ver quién era, su expresión se endureció apenas. Un chico más grande, con una sonrisa que no prometía nada bueno. Todd lo agarró del cabello y lo empujó a un lado sin esfuerzo. —Muévete, estorbas, Carter —dijo con tono burlón. Todd era claramente más grande que Carter, así que apartarlo no le costó nada. Ni siquiera necesitó usar toda su fuerza; bastó un empujón firme para hacerlo a un lado. Carter dio un paso atrás para recuperar el equilibrio, sin hacer escándalo. La chica morena, que había presenciado todo, frunció el ceño y miró a Todd con molestia. —Oye, ¿qué te pasa? No puedes ir por ahí empujando a la gente —reclamó. Todd soltó una risa corta, ladeando la cabeza. —Vamos, Amber… no me digas que te interesan tipos como este —dijo, señalando a Carter con desprecio. Carter no respondió. Ni siquiera lo miró. No era miedo; simplemente no le importaba lo suficiente como para gastar palabras. Decidió que ya había tenido suficiente. Dio media vuelta con la intención de irse, pero una mano pesada se posó sobre su hombro, deteniéndolo. —Espera —dijo Todd, su tono cambiando a algo más amenazante—. No te dije que podías irte. Carter apenas alcanzó a girarse. Y entonces el golpe llego. El puño de Todd impactó directo en su rostro, lanzándolo al suelo. El mundo le dio una vuelta rápida, y en cuestión de segundos sintió el calor de la sangre brotar de su nariz. Se quedó unos segundos en el suelo, respirando hondo. —Qué asco de escuela… —murmuró, llevándose una mano a la nariz—. Puedes golpear a alguien y ni un profesor aparece. Con algo de esfuerzo, se incorporó. Amber se acercó de inmediato, claramente preocupada. —¿Estás bien, Alex? —preguntó, observándolo con atención. Carter asintió sin decir nada, todavía presionando su nariz para detener la sangre. La expresión de Amber ca…
Algo inesperado
Una semana después: La habitación permanecía completamente en silencio, iluminada únicamente por la tenue luz de la luna que se colaba entre las cortinas. De repente, Alex abrió los ojos de golpe. Su respiración era rápida y descontrolada. El sudor recorría su frente mientras llevaba una mano al pecho, intentando recuperar el aire. Su cuerpo temblaba ligeramente y su mirada permanecía perdida, como si aún siguiera atrapado en aquella pesadilla. El movimiento despertó a Amber. Al incorporarse, lo vio sentado al borde de la cama, completamente pálido y respirando con dificultad. —¿Alex...? —preguntó con preocupación mientras se acercaba a él—. ¿Otra vez fue ese sueño? Sin esperar una respuesta, lo rodeó con los brazos. Alex permaneció inmóvil durante unos segundos antes de corresponder al abrazo. Cerró los ojos con fuerza y apoyó la frente sobre el hombro de Amber, intentando tranquilizarse. —Lo siento... —murmuró con la voz entrecortada—. Sé que solo son pesadillas... pero se sienten demasiado reales. Guardó silencio por un instante antes de continuar. —Siempre es lo mismo. Tú... mi familia... todas las personas que me importan... él las mata delante de mí... y yo no puedo hacer absolutamente nada para detenerlo. Amber bajó la mirada al escuchar aquellas palabras. Podía sentir el ligero temblor que recorría el cuerpo de Alex. La pelea contra Battle Beast había terminado hacía una semana, pero era evidente que las heridas que había dejado no eran solo físicas. —Supongo que ese enfrentamiento te dejó más marcas de las que quieres admitir... —dijo Amber con suavidad mientras acariciaba su espalda. Alex soltó una leve risa sin humor. —Sí... Desvió la mirada hacia el suelo. —Nunca había peleado contra alguien así... era como si mis ataques no significaran nada para él. Su voz apenas era un susurro. —Por primera vez... sentí que era completamente incapaz de proteger a alguien. Alex permaneció en silencio durante unos segundos antes de apartarse lentamente del abrazo. Se levantó de la cama y caminó hasta la ventana con pasos tranquilos. Vestía únicamente un bóxer. La ciudad seguía envuelta por la oscuridad de la madrugada. Apenas había algunas luces encendidas a lo lejos y las calles permanecían prácticamente desiertas. Alex apoyó una mano sobre el marco de la ventana sin apartar la vista del cielo nocturno. —Ese sujeto sigue ahí afuera... en algún lugar... —murmuró con un tono serio—. Y si vuelve a aparecer... no podré hacer nada para detenerlo. Al terminar de ha…