Así empezó el final - BOTELLAS DE SILENCIO
Autor: Escriba sin nombre | Género: fantasía , accion
Sinopsis de Así empezó el final
Una esfera cerrada. Cinco reinos. Cero salidas. Nadie entra. Nadie sale. Solo las almas. La tuya entró hoy. Entre reinos hay Puntos Muertos: tierra sin ley donde manda el que muerda más fuerte. Y en el centro... un silencio que pesa. Los reyes huyen. Las bestias rezan. Aprenderás las tres leyes. Conocerás a los que tienen corona y maldición. Y al final entenderás por qué
BOTELLAS DE SILENCIO
20 metros de ceniza blanca. El viento está muerto aquí. Asesinado hace años. Ni el polvo se atreve a moverse. Silencio que no es paz... es una mano cerrando la garganta. Rodillas estallan contra piedra fría. Duélelo. Que duela. Piedras huecas chocan en el puño... suenan a huesos de niños. Suenan a todo lo que no pudo gritar. "Estoy hueco... igual que tú." La voz sale rasposa. No es voz. Es el eco de una voz que murió hace 3 años. Hueso frío se clava en la cara. Cierra con chasquido seco. Oscuridad total. Respiración contenida. El corazón retumba: TUM... TUM... TUM... Como un preso golpeando la puerta desde adentro. Como si gritara "¡DÉJAME SALIR!" y nadie en el mundo lo oyera. Dentro de la máscara el aire sabe a óxido y miedo. La lengua pesa. La garganta arde. Cada palabra es vidrio tragado. Susurro roto, con sangre pegada a los dientes: "AGUANTA... POR FAVOR... AGUANTA..." La máscara tiembla. Vibra como panal de abejas atrapadas en frasco. ZUMMMMMMM... ZUMMMMMMM... El hueso guarda el sonido como agua en cántaro roto. Duele guardarlo. Duele más no soltarlo. Tos. Seca primero. Luego húmeda. Salada. Caliente. Gotea por la barbilla, baja por el cuello, mancha la ceniza. Sembrar intención cobra precio. Y Caín siempre paga en sangre. Hueso arrancado de golpe. La piel se queda pegada un segundo. Pasos arrastrándose. Cada paso levanta nubes de ceniza que no vuelan. Algo se lanza al aire... gira lento... suplica ser atrapado antes de caer. "¡TOMA! ¡NO MI VOZ... MI VOZ GUARDADA! ¡MI GRITO EMBOTELLADO!" La garganta queda abierta, roja, jadeando aire que no alcanza. Manos de niebla atrapan. Frías. Blancas. Crujen como escarcha al romperse. No aprietan. No encierran. Solo sostienen para no dejar caer. CRAAAACK. Un pedazo de máscara se quiebra entre los dedos. El "AGUANTA" sale disparado... sangrando luz blanca. No es sonido. Es promesa. Es orden. Es "no mueras todavía". Dedos estiran el grito. Lo doblan. Lo torturan hasta hacerlo cuchilla. Cada doblez es un nudo en el estómago. Cada filo es una lágrima que no se llora. "Salvar... sin encadenar... aunque me queme las manos hasta el hueso." Silencio. Un silencio nuevo. Vivo. Dos respiraciones rotas intentando hacer una sola. Una vacía, escupiendo aire como motor viejo. Otra llena, cargando el peso de las dos en el pecho. "¿Te... te duele la garganta todavía?" La pregunta tiembla. Porque preguntar es admitir que importa. Pausa. Un segundo eterno. Sin voz, solo aire saliendo. Luego, más bajito que un suspiro: "No. Ahora..…