El buzón de los latidos perdidos - La aritmética del corazón y el rastro de la pólvora

Autor: Nótt | Género: Romance, Drama escolar, Misterio, Suspenso

Sinopsis de El buzón de los latidos perdidos

Mizuki Hoshino es la estudiante perfecta e inalcanzable; Ren Kazama, el chico rebelde y temido del fondo de la clase. En los pasillos de la prestigiosa Academia Gekkou no se soportan, pero en secreto, comparten sus miedos y anhelos más profundos a través de cartas anónimas dejadas en un viejo buzón de la biblioteca. Lo que ignoran es que la persona de la que se están enamorando por escrito es su mayor dolor de cabeza en la vida real. Sin embargo, su frágil refugio de papel está en peligro. Alguien acecha desde las sombras, tejiendo una red de engaños y dispuesto a manipular su correspondencia para destruirlos. ¿Sobrevivirá este romance cuando las palabras comiencen a mentir?

La aritmética del corazón y el rastro de la pólvora

La mañana del miércoles en la Academia Gekkou trajo consigo un sol pálido que se filtraba a través de las altas ventanas del aula, pero para Mizuki Hoshino, la luz era demasiado brillante, casi agresiva. Pasó la primera hora de matemáticas fingiendo tomar apuntes, aunque su cuaderno estaba lleno de ecuaciones que no tenían sentido. En su mente, solo se repetía una imagen: el trazo suave y preciso del lápiz sobre el papel de la fotografía que había encontrado en el sótano. "Esto es lo que veo cuando te miro". Mizuki apretó el bolígrafo con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. No podía ser él. Era estadísticamente imposible. Ren Kazama era un delincuente juvenil que apenas llegaba a tiempo a clase, que vestía como si acabara de salir de una pelea callejera y cuya máxima aspiración parecía ser molestar a los profesores. En cambio, "Poeta Roto" era alguien que conocía la melancolía de Dostoievski, que entendía el vacío de la perfección y que dibujaba con la delicadeza de un alma herida. —Hoshino-san, ¿podrías resolver el problema de la pizarra? —La voz del profesor Kimura la sacó de su trance. Mizuki se levantó automáticamente. Sus pies la llevaron al frente de la clase como si fuera un autómata. Tomó la tiza y, en menos de treinta segundos, resolvió una ecuación diferencial compleja. El silencio en el aula era absoluto. —Impecable, como siempre —comentó el profesor, aunque Mizuki notó un matiz de extrañeza en su voz—. Aunque... has usado un método que no hemos visto en clase. Un método abreviado de ingeniería avanzada. ¿Dónde lo aprendiste? Mizuki parpadeó, mirando los números en la pizarra. Ni siquiera sabía que lo había hecho. —Lo leí en un libro de la biblioteca vieja, señor —respondió, y el nombre de la biblioteca salió de sus labios como un susurro prohibido. —Ya veo. Bueno, vuelve a tu asiento. Mientras regresaba, sus ojos se cruzaron inevitablemente con los de Ren. Él estaba apoyado en su mano, observándola con una ceja levantada. No había burla en su rostro, sino algo parecido a la curiosidad científica. Mizuki se sentó rápidamente, sintiendo que el calor le subía a las mejillas. "Es solo una coincidencia", se repitió. "Él solo estaba en la biblioteca porque es un lugar para esconderse, no porque sea él quien escribe". Al sonar la campana del almuerzo, Mizuki intentó escabullirse, pero una mano firme y familiar se posó en su hombro. —Hoshino-san, ¿tienes un momento? —Seiya Arisugawa le dedicó su sonrisa de "Príncipe", esa que hacía que l…

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