Bajo un cielo desconocido comienza mi viaje - El pueblo que debía conocer
Autor: Barws | Género: Fantasía, aventura
Sinopsis de Bajo un cielo desconocido comienza mi viaje
Despertar en un lugar que no reconoces ya es aterrador. Pero hacerlo en un cuerpo que no es el tuyo… en un mundo donde el cielo no sigue ninguna lógica… lo cambia todo. Sin un objetivo claro, sin una misión que cumplir, y sin respuestas sobre cómo llegó allí, un joven se ve obligado a avanzar en un entorno completamente desconocido. Lo que comienza como simple incertidumbre se transforma en algo más profundo: cada paso que da, cada persona que conoce y cada cosa que descubre, le muestran que este mundo no necesita un héroe… pero sí exige que tome decisiones. Guiado por alguien que parece conocerlo… pero que ya no lo reconoce como antes, deberá adaptarse a una realidad que no entiende, mientras poco a poco enfrenta una pregunta mucho más difícil que sobrevivir: ¿Qué voy a hacer ahora? Porque en un mundo desconocido… no hay caminos ya definidos.
El pueblo que debía conocer
Capítulo 7: El pueblo que debía conocer Al acercarnos a la entrada del pueblo, lo primero que vi fue un letrero de madera gastada, sostenido por dos postes oscuros. Las letras estaban talladas con cuidado. Bienvenido a Cieldia. Al principio, aquellos símbolos me parecieron simples garabatos. Líneas extrañas. Formas sin sentido. Pero entonces… algo hizo clic en mi cabeza. No fue exactamente un recuerdo. Fue más bien como si mi mente entendiera el significado antes de reconocer las letras. Cieldia. Podía leerlo. No sabía qué significaba ese nombre para el dueño original de este cuerpo, ni qué recuerdos debería despertar en mí, pero al menos no tendría que aprender a leer desde cero. Una pequeña victoria. Ridícula, quizás. Pero en ese momento, cualquier cosa que me hiciera sentir menos perdido era bienvenida. Aun así, al cruzar bajo el letrero, el peso en mi pecho no desapareció. Ese lugar debía ser familiar. Debía conocer la entrada. El camino. El olor de las chimeneas. Las voces. Las casas. Pero no reconocía nada. Y para empeorarlo todo, seguía empapado. El agua caía de mi ropa con cada paso. Mi cabello mojado se pegaba a mi frente y mis botas dejaban marcas oscuras sobre la tierra del camino. Era imposible pasar desapercibido. Maravilloso. Primer día en otro mundo y ya parecía alguien derrotado por un río. No habíamos avanzado mucho cuando escuché pasos pequeños acercándose a toda velocidad. —¡Es él! —¡Jerwis! —¡El del puente! Antes de que pudiera reaccionar, varios niños aparecieron frente a nosotros, armados con ramas de madera como si fueran espadas. Sus ojos brillaban de emoción. —¡Esa batalla estuvo increíble! —¡Ese golpe fue como… fuaaa! —¡Y cuando cayó al río hizo un gran splash! Uno de los niños imitó mi caída lanzándose hacia atrás con exageración. Otro levantó su rama y fingió derrotar a un enemigo invisible. Un tercero señaló mis ropas mojadas con una emoción casi ofensiva. —¡Todavía está mojado! —¡Eso lo hace más increíble! —respondió otro—. ¡Como un caballero que salió de una batalla contra una bestia del río! Yo bajé la mirada hacia mi ropa empapada. No. Definitivamente no me sentía como un caballero. Me sentía como alguien que había sido arrojado al agua frente a medio pueblo y ahora tenía que caminar con dignidad inexistente. —¡Hermano mayor, eres increíble! —dijo uno de los niños. La frase me golpeó de una forma extraña. Hermano mayor. No era mío ese título. No era mía esa admiración. No era mía esa confianza. Y aun así, ellos me miraban c…