El Destino de los Exorcistas Gemelos. - La Doble Máscara
Autor: Zero012 | Género: Fantasía oscura, Acción sobrenatural, Enemies-to-lovers (Romance de enemigos a amantes), Drama psicológico.
Sinopsis de El Destino de los Exorcistas Gemelos.
En un mundo donde el "Abismo de la Sombra" devora la realidad, el Consejo de los Doce mantiene un control absoluto mediante el miedo y la manipulación. Ren, un exorcista marcado por una energía carmesí destructiva, y Aria, una prodigio de energía dorada, son forzados a una unión de "resonancia perfecta" para servir como armas del sistema. Sin embargo, su rivalidad oculta una verdad devastadora: ambos fueron creados en laboratorio, diseñados como recipientes humanos para sellar un mal antiguo. Tras descubrir que sus propios padres fueron los arquitectos de su prisión, Ren y Aria deciden dejar de ser herramientas. Ahora, bajo la fachada de soldados leales, inician una rebelión clandestina desde las sombras de la academia para desmantelar la organización que les arrebató su humanidad y su pasado.
La Doble Máscara
Capítulo 7: La Doble Máscara La mañana siguiente fue un ejercicio de contención absoluta. Kurei apareció en la Residencia Sagrada con una escolta de guardias de élite. Aria se ajustó el uniforme, asegurándose de que cada pliegue fuera perfecto, mientras Ren adoptaba su habitual actitud de desinterés corrosivo. —El Consejo está satisfecho con vuestra recuperación —anunció Kurei, escaneando la habitación con una mirada que buscaba cualquier rastro de la actividad energética de la noche anterior—. Hoy, la simulación no será de entrenamiento. Se les ha asignado una misión de campo real. Un nido de Corrompidos de clase media ha sido localizado en el sector subterráneo de la ciudad. Es el momento de probar que vuestra "resonancia" no fue solo un golpe de suerte. Ren intercambió una mirada fugaz con Aria. Una misión real significaba salir de la burbuja de seguridad del Consejo, donde podrían ser observados y, potencialmente, ejecutados si sospechaban de su rebelión. —Entendido —respondió Aria, manteniendo su voz carente de emoción—. Estaremos listos en diez minutos. Mientras se equipaban en el área de preparación, Aria se acercó a Ren, fingiendo revisar el ajuste de sus guantes. —Kurei nos vigilará de cerca —susurró, con los labios apenas moviéndose—. Si detecta que estamos reteniendo poder o comunicándonos telepáticamente, estamos muertos. —Entonces no usaremos telepatía —respondió Ren, tomando su amuleto y guardándolo en el cinturón—. Usaremos el lenguaje que ellos mismos nos han enseñado. Actuaremos como exorcistas que se odian, compitiendo por quién mata más monstruos. Ese egoísmo destructivo es exactamente lo que ellos esperan de nosotros. El sector subterráneo era una red laberíntica de túneles de mantenimiento, sumidos en una penumbra húmeda y fría. El olor a putrefacción era abrumador. Apenas entraron, la primera oleada de Corrompidos salió de las paredes. Ren y Aria entraron en acción. Ren fue un torbellino de energía carmesí, lanzando golpes imprudentes que destrozaban el concreto, mientras Aria se movía con una elegancia letal, usando su abanico para decapitar sombras con cortes precisos. —¡Estás bloqueando mi trayectoria, idiota! —gritó Aria, lanzando una ráfaga de energía dorada que pasó a milímetros del hombro de Ren. —¡Si fueras más rápida, ya habría terminado con esto! —respondió él, dándole una patada a un monstruo que lo atacaba por la espalda. Mientras peleaban, su comunicación era pura actuación para las cámaras del Consejo instaladas en los t…