Aileen - Una sorpresa
Autor: Kuro Usagi | Género: Fantasia urbana, slice of life, drama, fantasía urbana, slice of life, novela e fantasía urbana, slice of life, novela emocional,drama, fantasía urbana, slice of life, novela emocional,
Sinopsis de Aileen
Entre ventas ambulantes, vestidos usados, atún enlatado y cajas de cartón, un joven comerciante intenta criar a una niña semihumana rescatada de una red de trata. Ella no sabe leer. Él no sabe ser padre. Pero juntos intentarán construir algo que ninguno de los dos tuvo jamás: un motivo para vivir.
Una sorpresa
A la mañana siguiente Aileen se había levantado muy emocionada por estrenar uno de sus vestidos, aun no decidía cual ponerse. —¿Este o este? —los levantaba muy indecisa. —Ponte el que sea, pero date prisa para que desayunes —le grité desde la cocina mientras servía los platos —hoy es un día importante. —¿Por qué es importante? —dijo mientras entraba terminando de vestirse. —Por que hoy es cuando hay mas gente y podemos vender mucho más —respondí atando el listón de su cintura —además, hace mucho que no salía a vender… y gracias a ti le volví a encontrar el gusto. —¿Gracias a mi? —Miró sus patitas avergonzada —entonces voy a ayudarte a vender mucho, aunque Jay me pida jugar con él. —Si Jay te pide jugar con él, juegas con él —suspiré pensando en aquel cachorro —casi no tiene amigos y no sale mucho, además es buen chico… tal vez aprendas algo de él… incluso a leer. —¿Él me puede enseñar a leer? —sus ojitos brillaron con curiosidad. —Claro, está en secundaria, así que puede enseñarte un poco —le respondí mientras sin darse cuenta ya le estaba sirviendo verduras con su pasta. Un par de horas más tarde ya estábamos en el puesto, la gente pasaba por montones y las ventas comenzaron. Pocas, pero constantes. Entonces llegó Jay, tímido como siempre. —Hola señor Adrian —saludo mientras veía a Aileen en su caja. Ella ahora perfumada, con el maquillaje puesto por mí, a como Bastet me dio a entender, con su collar y aretes a juego con sus ojos y un vestido azul, lo esperaba dentro de su caja. —Hola Jay. ¿Cómo estás? —Yo no paraba de mirarlos a ambos, era divertido. —Bien… Ho… hola Aileen —tartamudeó un poco. Aileen levantó su manita, aun con la cortada visible, y lo invitó a entrar a su caja. Mientras yo vendía ellos estaban ahí, sentados platicando de cosas como los carros, la gente y la escuela. De pronto Jay salió corriendo rumbo a su casa, minutos después volvió con un par de libros y sin darme cuenta ya le estaba enseñando a leer. La madre de Jay fue a buscarlo pues no regresaba, y cuando vio a los dos metidos en los libros también se quedó platicando conmigo, le conté mi versión de como Aileen estaba cambiando mi vida. Después de unas horas Aileen me pidió permiso para ir a jugar con Jay a su casa. —Solo ten cuidado y no le hagas lo mismo que a nuestra sala… Aileen se sonrojó mucho y ambo se fueron corriendo. —¿Qué le pasó a su sala? —Explotó —alcancé a oír mientras se alejaban. Mientras esperaba a seguir vendiendo, para mi sorpresa llegó hasta el puesto la docto…