Bajo un cielo desconocido comienza mi viaje - La casa que no era mía
Autor: Barws | Género: Fantasía, aventura
Sinopsis de Bajo un cielo desconocido comienza mi viaje
Despertar en un lugar que no reconoces ya es aterrador. Pero hacerlo en un cuerpo que no es el tuyo… en un mundo donde el cielo no sigue ninguna lógica… lo cambia todo. Sin un objetivo claro, sin una misión que cumplir, y sin respuestas sobre cómo llegó allí, un joven se ve obligado a avanzar en un entorno completamente desconocido. Lo que comienza como simple incertidumbre se transforma en algo más profundo: cada paso que da, cada persona que conoce y cada cosa que descubre, le muestran que este mundo no necesita un héroe… pero sí exige que tome decisiones. Guiado por alguien que parece conocerlo… pero que ya no lo reconoce como antes, deberá adaptarse a una realidad que no entiende, mientras poco a poco enfrenta una pregunta mucho más difícil que sobrevivir: ¿Qué voy a hacer ahora? Porque en un mundo desconocido… no hay caminos ya definidos.
La casa que no era mía
Capítulo 9: La casa que no era mía Estaba de pie frente a una puerta que debería haberme resultado familiar. Pero no sentía reconocimiento. Solo peso. Sin darme cuenta, mis manos empezaron a temblar. No era por el frío de la ropa todavía húmeda, ni por la brisa suave de la mañana que se filtraba entre los tejados del pueblo. Era algo más profundo. Más vergonzoso. Más difícil de esconder. Intenté levantar la mano para tocar. No pude. Los dedos se quedaron rígidos a mitad del movimiento, como si la puerta no fuera de madera, sino de algo mucho más pesado. Como si al otro lado no me esperara una casa, sino una verdad que no estaba preparado para mirar de frente. Tragué saliva. Intenté decir algo. Llamar desde fuera. Avisar que había llegado. Pero mi voz no salió. Ni una palabra. Ni siquiera sabía cómo debía hacerlo. ¿Cómo llamaba el verdadero Jerwis al volver a casa?¿Golpeaba dos veces?¿Entraba sin avisar?¿Llamaba a su madre desde el portal con naturalidad? Yo no lo sabía. Y ese detalle tan pequeño me destrozó más de lo que esperaba. Por un instante pensé en dar media vuelta. Seguir caminando. Volver al puente, al río, a cualquier sitio donde nadie me esperara con los brazos abiertos. Pero no podía huir. Tarde o temprano tendría que enfrentar aquello. A la familia del verdadero Jerwis.A la vida que estaba ocupando.A la mentira silenciosa de mi propia existencia. Entonces sentí un contacto cálido. Mirellis sostuvo mi mano con cuidado. No apretó. No tiró de mí. Solo estuvo ahí. Cuando levanté la vista, Mirellis no sonreía. Tampoco parecía dispuesta a endulzar el momento con palabras inútiles. Simplemente me miró con esa firmeza tranquila que ya conocía. Todo irá bien, decía aquella mirada. Mentira. Pero necesitaba creerla. Aunque solo fuera durante un segundo. Respiré hondo. Volví a reunir el poco valor que me quedaba y, obligando a mi brazo a obedecer, avancé lentamente hasta tocar la puerta con los nudillos. El golpe fue tan suave que casi me avergonzó. Ni siquiera estaba seguro de que alguien dentro lo hubiese oído. Pero sí lo hicieron. —Ya voy —respondió una voz de mujer desde el interior. Era una voz cálida. Suave. Hogareña. La clase de voz que no espera desgracias detrás de la puerta de su propia casa. Oí pasos acercándose. El leve arrastre de unas sandalias sobre el suelo. El ruido de la madera del interior. El sonido sencillo de una casa viva. Y entonces, antes incluso de que la puerta se abriera del todo, me llegó el olor. Comida casera. Desayuno recié…