El Despertar del Abismo: Lazos de Sangre - El juicio de sangre
Autor: Kevin Vega | Género: Thriller Psicológico, Ficción Bélica y Apocalíptica, Acción, Misterio, Tragedia
Sinopsis de El Despertar del Abismo: Lazos de Sangre
Aezel Astor era el pilar de su familia, un joven de inquebrantable calma. Hasta que un descubrimiento insondable lo obligó a fingir su propia muerte, sumiendo a los suyos en el luto. Cinco años después, el mundo se paraliza cuando Aezel reaparece en todas las pantallas del planeta. Ya no es el hijo perfecto, sino el verdugo de la humanidad: con solo presionar unos botones, desata un infierno nuclear y declara una guerra total. Ahora, sobre las cenizas del viejo mundo, su hermano menor, Nirian, es el único decidido a cazar al genocida más despiadado de la historia... aunque eso signifique destruir a la persona que más admiraba.
El juicio de sangre
El eco de las palabras de Nirian se estrelló contra las paredes de hielo de la Sala de Mando Central como una condena de muerte. Soy el hermano menor del Verdugo. Durante dos largos segundos, el tiempo se detuvo. Nadie respiró. Luego, el instinto militar de la Vanguardia estalló con una violencia predecible. El sonido de los cerrojos de las armas resonó al unísono. Ocho rifles de asalto pesados convergieron instantáneamente en la cabeza y el pecho de Nirian. El Sargento Kaelen retrocedió, con el rostro pálido bajo la luz de los hologramas, mirando al joven que le había salvado la vida como si de repente se hubiera quitado una máscara humana para revelar a un demonio de metal debajo. —¡De rodillas! ¡Manos en la nuca! —rugió uno de los guardias de élite, empujando el cañón de su arma contra la sien derecha de Nirian. Nirian no opuso resistencia. Sabía que esto pasaría; lo había calculado con la misma frialdad que su hermano mayor usaría para un problema aritmético. Dejó que la escopeta resbalara de su hombro y cayera al suelo con un ruido sordo. Luego, se arrodilló lentamente sobre el metal helado, entrelazando los dedos detrás de su cabeza, pero sin apartar sus ojos avellana de la Comandante Lyra. La líder de la Vanguardia no había retrocedido ni sacado un arma. Su rostro estaba petrificado, su mente procesando la magnitud de lo que tenía enfrente. El hermano de Aezel Astor. La misma sangre del hombre que había incinerado a tres mil quinientos millones de personas. —Registradlo —ordenó Lyra, su voz cortando el aire tenso como un bisturí. Dos guardias se abalanzaron sobre él. Le arrancaron la chaqueta de cuero, vaciaron sus bolsillos y lo despojaron de los cartuchos de termita que le quedaban y de un cuchillo de caza que llevaba oculto en la bota. Nirian soportó el trato brusco en silencio, apretando la mandíbula. —Comandante... —balbuceó Kaelen, dando un paso vacilante al frente—. Yo no tenía idea. Mi escuadrón no... —Cállate, Sargento —lo interrumpió Lyra sin mirarlo—. Quedas relevado de tus funciones hasta que pase por la corte marcial por traer a este sujeto al núcleo de nuestra base. —Mis padres y mis abuelos no saben nada de la guerra, ni de lo que Aezel planeaba —habló Nirian, su voz elevándose por encima del murmullo enfurecido de los oficiales—. Llevan un año creyendo que Aezel murió en un accidente antes de las bombas. No los castiguen por el apellido que llevan. Lyra rodeó la mesa holográfica y se detuvo a medio metro de Nirian. Se inclinó ligeram…