Wind: El viento de la esperanza - Una luz en la azotea

Autor: Kuro Usagi | Género: Acción, Fantasía, Reencarnación

Sinopsis de Wind: El viento de la esperanza

Un ser ha robado el poder de los antiguos Custodios, entidades que protegían los pilares del universo, desatando el caos a través de las líneas del tiempo. Su nombre es Necroid, el falso Custodio de la Realidad. Y sin saberlo, una adolescente está destinada a detenerlo. En cada línea del tiempo, en cada mundo posible, Wind siempre existe. Y en cada uno, su destino es el mismo: enfrentar al invasor del multiverso, al destructor de todo lo que pudo haber sido. Cargando con un poder que nunca pidió, Wind posee el legado de los antiguos Custodios. Dos de ellos han depositado en ella lo último que les queda. A través de batallas devastadoras, traiciones, pérdidas y reencuentros, Wind deberá descubrir quién es en realidad… Y hasta dónde puede llegar una chica con el peso del multiverso sobre sus hombros.

Una luz en la azotea

​En la tienda donde trabajaba Ray había alguien nuevo: una chica de sonrisa tranquila y ojos curiosos que se llamaba Sora. Ray no solía hablar mucho en el trabajo, pero con ella… con ella era distinto. ​Quizá fue su forma de escuchar, o cómo siempre organizaba los estantes con una canción en los labios; fuese lo que fuese, algo en ella lo hizo detenerse. Y algo en él, sin saberlo, la hizo quedarse. Nunca hablaron de hijos, y Ray, por alguna razón, nunca mencionó a Wind. No porque la ocultara, sino porque sentía que aún no era el momento correcto. Hasta que lo fue. ​Un viernes, justo después de la noche de películas —que desde que Wind había cumplido los diez años se llamaba oficialmente “viernes de películas románticas”—, Ray decidió hablar. La película había terminado, los créditos rodaban en la pantalla y Wind recogía los platos con restos de palomitas. ​—Oye, Wind… —dijo él, buscando que su voz sonara lo más natural posible. —¿Qué pasó, papá? —¿Qué dirías si… saliera con una chica? ​Ella se detuvo en seco y lo miró con una ceja levantada, divertida. —¿Es en serio? Diría que es lo mejor, papá. ¡Ya te hace falta salir con alguien! Pero, ¿por qué me preguntas eso ahorita? —Porque… conocí a una chica en la tienda. Se llama Sora, y bueno… somos novios desde hace un tiempo. Desde antes de que empezaras la secundaria, de hecho. ​Wind lo miró fijamente, como si estuviera esperando la parte complicada de la confesión. —¿Andas con ella y no sabe de mí? —No... Aún no. Por eso quería contártelo a ti primero. Quiero presentártela. ​Wind soltó una sonrisa y se cruzó de brazos, asumiendo su papel de protectora. —Pues invítala, que venga a la casa. Y si acepta… yo la juzgaré. ​El domingo por la noche, Ray fue a buscar a Sora a su apartamento. Durante el trayecto en el auto, el ambiente era tranquilo, pero estaba cargado de una tensión que Sora no sabía nombrar. Hasta que Ray soltó la bomba: ​—Tengo una hija. ​Sora lo miró sorprendida. Por un segundo pensó que era una broma mal contada, pero la mirada completamente sincera de Ray le aclaró todo. —¿Una hija? ¿Qué edad tiene? —Trece años. ​Muchos pensamientos pasaron por la cabeza de Sora en ese instante. Se quedó en silencio unos segundos, asimilando la noticia, y luego dibujó una sonrisa cálida. —Me muero por conocerla —dijo, sin dudarlo. ​Al llegar al apartamento, Ray le abrió la puerta y la hizo pasar. —Quédate cómoda, estás en tu casa. Ahora la traigo —le dijo, y fue hacia las habitaciones. ​Sora se quedó sola en la …

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