CHOQUE DE CONTINENTES - moviendo los siglos de la arena
Autor: JoaquínxD | Género: Acción, Artes Marciales, Suspenso.
Sinopsis de CHOQUE DE CONTINENTES
"13 países de Latinoamérica contra el resto del mundo. Un torneo prohibido donde el honor no existe y solo el instinto salvaje importa. De los galpones de Argentina a las sombras de Perú, los verdaderos demonios han despertado."
moviendo los siglos de la arena
Capítulo 98: Los Hilos del Torneo Arena en construcción — Isla. Se escuchaban martillos. Metal chocando. Soldadores trabajando. Gente moviéndose por todos lados. La enorme arena seguía creciendo. Parecía un monstruo despertando. En una oficina, arriba de todo... José estaba sentado. Papeles. Computadoras. Planos. Se agarró la cabeza. Suspiró. —Todavía sigo trabajando en este torneo... mucho tiempo... mucho estrés... Se acomodó la camisa. —Y el jefe que me tocó... —Se agarró la frente—. Dios mío... es peor que un niño. En ese momento: —RIIIING— La pantalla mostraba una llamada entrante: JEFE. José cerró los ojos. —Ya sabía... Atendió. La pantalla se prendió. Una sombra. Una copa. El mar de fondo. Y una voz llena de emoción: —¡Hola José! ¿Cómo estás? ¿Cómo va la preparación del torneo? ¿Y los participantes? José acomodó unos papeles. —La preparación va bastante bien. Siguen armando todo. Y ya mandé la tabla de los peleadores. Silencio. El jefe agarró una copa. La miró y empezó a sonreír. —Increíble... estos participantes... diversión. Esto será un juego de niños... Pausa. Se rió. —No. Qué niños ni niños... ¡MONSTRUOS! Levantó los brazos con locura. —¡SE VAN A ARRANCAR LA CARA POR GANAR! Se emocionó tanto que: —CLANK— La copa cayó al suelo. Silencio. José cerró los ojos. —Jefe... usted no cambia. El jefe seguía riéndose. —¿Andan los equipos? José miró una hoja. —Latinoamérica ya tiene seis. Pero todavía faltan peleadores. Los dos equipos necesitan completar los trece. El jefe cayó hacia atrás en la silla. —Fuuuuu... qué aburrido esperar. Yo quiero peleas. Emociones. Sangre. Locura. José suspiró. —Sí, jefe... le toca esperar. Silencio. El jefe se quedó pensando. Después habló: —Ah, cierto... ¿Y el problemita? José cruzó los brazos. —Me dijo que se iba a encargar él. Ya mandó sicarios. Silencio... Después... el jefe empezó a reírse. Mucho. Demasiado. —¡JAJAJAJAJA! Me imagino a esos muchachos aburriéndose con esos sicarios. Pobres tipos. José levantó una ceja. Silencio... El jefe se acercó a la cámara. —Bueno, José. Te dejo trabajando. Besos y abrazos. La llamada se cortó. Silencio. José quedó mirando la pantalla apagada. ... —Mmm... Jefe... ¿Usted va a seguir siendo así toda la vida? Afuera. Martillazos. Más luces. Y en una pantalla gigante... apareció una noticia: "Disturbios extraños en Hollywood." José levantó la mirada. Silencio. —... No. No me digan que son ellos.