El héroe caido

Autor: Cyjcjvbjcg Jjbjv | Género: Acción-ficción

Sinopsis de El héroe caido

### HÉROES DESECHABLES ### Capítulo 1: La misión incompleta La ciudad de Vértice despertaba bajo el resplandor de cientos de pantallas publicitarias. En los edificios más altos podían verse los rostros de los superhéroes más famosos del país, acompañados de mensajes sobre justicia, esperanza y protección. Los ciudadanos caminaban por las calles confiando en que, si algún día ocurría una desgracia, alguien aparecería para salvarlos. En una de aquellas pantallas apareció el rostro de Damián Cross, uno de los miembros más prometedores de la Asociación de Defensa de los Superhéroes. Vestía un uniforme negro con detalles rojos, tenía el cabello oscuro y una mirada seria que contrastaba con la sonrisa que dedicó a una niña cuando esta se acercó a pedirle un autógrafo. —¿De verdad eres tú? —preguntó la pequeña, sosteniendo una libreta entre las manos. Damián se agachó para quedar a su altura. —Depende. ¿Quién estás buscando? —¡A Damián Cross! ¡Al héroe que salvó a todas esas personas del derrumbe! —Ah, ese tipo. Sí, creo que lo conozco. La niña soltó una carcajada. Su madre, avergonzada, intentó llevársela, pero Damián le indicó que no pasaba nada. —¿Puedo ser una heroína cuando sea grande? —preguntó la pequeña. Damián le firmó la libreta y se la devolvió. —Puedes ser lo que quieras. Pero prométeme una cosa: nunca pienses que ser un héroe significa tener que demostrarle a todo el mundo lo fuerte que eres. —¿Entonces qué significa? Damián contempló durante unos segundos el tráfico que circulaba entre los edificios. —Significa que, cuando alguien necesite ayuda, intentarás hacer lo correcto aunque nadie esté mirando. La niña sonrió y se marchó con su madre. Damián se quedó observándolas hasta que desaparecieron entre la multitud. En aquel entonces, todavía creía que la Asociación compartía sus ideales. Una hora después, Damián entró en la sala de reuniones de su división. Allí lo esperaban los cuatro integrantes de su escuadrón: Nadia Ferrer, especialista en barreras de energía; Bruno Salcedo, un combatiente de fuerza extraordinaria; Elena Cruz, capaz de alterar la trayectoria de los objetos; y Tomás Rivas, cuyo oído podía detectar vibraciones a distancias increíbles. —Por fin aparece el gran capitán —dijo Bruno, recostado sobre su silla—. Estábamos a punto de comenzar la reunión sin ti. —Qué tragedia. Seguro que la Asociación habría tenido que cancelar todas sus operaciones. —No te burles. Mi presencia es fundamental para este equipo. —Tu presencia es fundamental para que alguien tenga que cargar contigo cuando te rompes una pierna —intervino Nadia sin levantar la mirada de su dispositivo. Elena soltó una risa. —Todavía le duele lo de la última misión. —¡Fue un accidente! —Te caíste de una escalera. —¡La escalera estaba mal diseñada! Damián sonrió mientras tomaba asiento. —¿Podemos comportarnos como profesionales durante cinco minutos? —Claro, jefe —respondió Bruno—. En cuanto nos paguen horas extra por soportar a Nadia. —Te voy a lanzar por una ventana. —¿Ves? Violencia laboral. Antes de que pudieran continuar, las luces de la sala se atenuaron. Una pantalla se encendió al fondo y mostró a Octavio Voss, director de operaciones de la Asociación. Era un hombre de traje impecable, cabello peinado hacia atrás y expresión serena. Su voz transmitía la seguridad de alguien acostumbrado a que los demás obedecieran sin cuestionarlo. —Equipo Cross, gracias por asistir. Tenemos una operación que requiere vuestra intervención inmediata. La pantalla cambió…

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