Gharel, la leyenda de un guerrero - Capítulo 1 - Parte 7: "Gharel Tolakar entra en acción"


Bajo la luz de la luna, Gharel contiene el aliento, mientras sus ojos reflejan desesperación debido a lo que está presenciando. Frente a él, hay una «extraña criatura» que nunca imaginó que existiera, a menos que se tratara de alguna historia de terror, pero ese no es el caso.

Un gigantesco monstruo de forma humanoide de unos 4, no, 6 metros de altura, se está comiendo con premura los restos de Atuq y los dos soldados. Y en el momento que termina de comer, dirige la vista hacia Gharel, quien al percatarse que el monstruo lo está mirando fijamente, comienza a temblar en contra de su voluntad debido a que el temor, angustia y desesperación que está sintiendo se intensifican aún más.

Los ojos carmesí del monstruo son demasiado intimidantes. Y lo único que Gharel puede hacer es quedarse quieto, y aunque quisiera moverse, sabe muy bien que moriría en el más mínimo movimiento que hiciera, ya que las manos, no, esa no es una descripción adecuada, más bien son unas enormes garras muy afiladas que probablemente cortarían todos los árboles que hay alrededor del lugar si fueran agitadas por el monstruo, quien, además, tiene grandes huesos puntiagudos que sobresalen en gran parte de su cuerpo, especialmente en los hombros. En cualquier caso, Gharel supo que no había escapatoria desde el primer momento en que lo vio.

Y mientras su cuerpo no deja de temblar, Gharel piensa: «¡Maldición! ¡Maldición! ¡Deja de temblar...! ¡Esto no puede estar pasándome!». Su angustia aumenta aún más. «¿Acaso... este será mi final...?». Intenta calmarse. «¡No, no pienses de esa forma! Todavía debe haber una solución. Y sin importar qué, debo encontrarlo».

Poco a poco, Gharel intenta recuperar la confianza. Y a medida que pasan los segundos, su cuerpo, de forma leve, comienza a dejar de temblar.

Pero, de un momento a otro, el monstruo mira hacia el cielo estrellado, lo cual desconcierta a Gharel. Y antes de que pueda sacar alguna conclusión, sucede lo inesperado.

—Así que eres capaz de verme, mocoso —dice el monstruo mientras lo mira fijamente.

Al escuchar eso, Gharel comienza a temblar nuevamente. Y mientras los sentimientos de temor, angustia y desesperación se vuelven a intensificar aún más, piensa: «No puede ser... Él habló... ¿Cómo es eso posible...?».

En ese instante, Gharel cae de rodillas mientras dice: «Todo... se ha terminado...».

Repentinamente, Jedrek toma la mano izquierda de Gharel y le dice: «Tranquilo».


—Abuelito...

Con una sonrisa, Jedrek dice: «Ya te lo dije, ¿no? Todo estará bien. No permitiré que nada malo te pase. Juntos saldremos de esto».

Los sentimientos negativos que hay en Gharel comienzan a desaparecer poco a poco a medida que escucha a su abuelito.

En ese momento, Jedrek se pone de pie y, mientras mira fijamente al monstruo, dice: «Gracias por intentar protegerme hace un momento. Realmente fuiste muy valiente, Gharel». Mira a Gharel con ternura. «Estoy muy orgulloso de ti». Vuelve su mirada hacia el monstruo. «Ahora deja que me encargue de esto. Muy pronto, todo terminará».

—Pero abuelito, tú...

—Está bien. Ninguna enfermedad va a impedir que proteja a mi amado nieto. Además, ¿quieres saber un secreto?

—¿Eh?

—El principal requisito para obtener el cargo de Comandante General es que debes dominar los 4 elementos de la naturaleza. Y la mejor forma de acabar con un monstruo como ese es utilizando el elemento fuego.

En ese instante, un aura de fuego comienza a rodear todo el cuerpo de Jedrek, afectando también a su espada de tipo largo.

Al verlo, Gharel se sorprende, al mismo tiempo que vuelve a recuperar un poco la confianza.

—Gharel, quédate cerca de la casa. Acabaré con esto lo más pronto posible.

Dos segundos después, Jedrek inhala fuertemente y desaparece.

Todo fue tan rápido que Gharel no pudo ser capaz de ver el movimiento que realizó su abuelito. Y para cuando se percata nuevamente de su presencia, se da cuenta de que ya estaba intercambiando golpes con el monstruo.

Y al ver a su abuelito pelear fervientemente, Gharel se queda muy asombrado a medida que piensa: «Increíble. Nunca imaginé que mi abuelito fuera tan fuerte. Ni siquiera soy capaz de ver sus movimientos. Hay tantas cosas que desconozco de él... Pero a la misma vez sé lo suficiente como para decir que es una buena persona y que lo amo mucho». Sonríe levemente. «Ya lo decidí. Cuando acabe todo esto, le diré que me quedaré con él hasta el final. No hay necesidad de que me una al ejército ahora. Debo aprovechar todo el tiempo que pueda con él. Sí, definitivamente, eso es lo que haré». Su confianza se vuelve más firme. «Tú puedes, abuelito. Derrota a ese estúpido monstruo».

En ese momento, Gharel retrocede en dirección hacia la casa. Y al ver a su nieto alejarse, Jedrek piensa: «Bien». Mira fijamente al monstruo. «Ahora podré pelear con un poco más de libertad».

Con su mano derecha, Jedrek levanta su espada, que está rodeado de fuego, y en un movimiento rápido la agita hacia delante, generando una enorme llamarada.


Ante tal ataque, el monstruo abre la boca y escupe rayos negros, los cuales impactan en la llamarada, provocando una gran explosión alrededor de ambos. En ese mismo instante, y en menos de un segundo, Jedrek se mueve a toda velocidad, para después dirigir su espada hacia el pecho del monstruo, quien lo detiene usando sus enormes garras.

Y mientras ambos se miran fijamente y siguen forcejeando, el monstruo dice: «No lo haces nada mal, humano. Ese fue un buen...».

Rápidamente, Jedrek mueve la pierna izquierda y le da una fuerte patada al monstruo, quien retrocede un par de metros después de recibir el gran impacto.

En el momento que el monstruo se recupera del ataque, con una sonrisa dice: «Veo que estás muy ansioso por morir, estúpido humano».

A medida que pasan los segundos, el lugar comienza a temblar hasta el punto de que se desprenden pequeños trozos de tierra, cuando de repente surge una gran bola de fuego, encerrando a Jedrek y al monstruo.

—Así que una prisión de fuego —dice el monstruo mientras mira alrededor—. Por lo que veo, quieres acabar lo más pronto posible con esta pelea.

—En todos mis años de vida, esta es la primera vez que veo a un monstruo tan parlanchín. —Sonríe—. Pero no importa. —Mueve su espada hacia su derecha, preparándose para atacar—. Ya que morirás aquí y ahora mismo.

—¡¡Ja, ja, ja, ja, ja!! —Mira fijamente a Jedrek—. Ya veo. Así que ese el motivo por el cual creaste esta prisión.

—¿Qué...?

—¿Es por ese mocoso, verdad?

Mientras el monstruo lo mira con una sonrisa desafiante, Jedrek hace notar su enfado al mirarlo seriamente, para después atacarlo a una gran velocidad, diciendo: «¡Ya cállate!».

En ese instante, el monstruo sonríe y, justo antes de que la espada de Jedrek impacte en su cuerpo, da un gran grito, estremeciendo todo el lugar y generando grandes ondas sonoras.

—¡¡Aghhhh!! —expresa Jedrek a medida que su cuerpo recibe el impacto de las ondas sonoras, lo cual provoca que retroceda, pero solo un poco, ya que pone resistencia.

Al mismo tiempo, Gharel, que observa desde lejos, se pregunta qué está pasando, ya que puede oír un «ligero ruido», lo cual, en realidad, es el gran estruendo que el monstruo causó; sin embargo, gracias a la prisión de fuego que Jedrek creó, no puede percibir el ataque en su totalidad.

Mientras tanto, Jedrek levanta su espada con su mano derecha, a la vez que con su mano izquierda acumula una gran cantidad de fuego. Y justo antes de que inicie un ataque a gran escala, el monstruo deja de gritar, para después mirarlo fijamente con una enorme sonrisa.

En ese momento, Jedrek se muestra un poco confundido, y antes de que pueda reaccionar, el monstruo inhala profundamente y luego, en un instante, genera otra vez un gran estruendo a medida que levanta ambas garras.


Esta vez las ondas sonoras son más fuertes. Sin embargo, Jedrek ya estaba preparado para ese ataque, así que clava su espada en la tierra y luego junta ambos puños, chocando pulgar con pulgar, a medida que genera una gran cantidad de fuego.

Pero, y de forma repentina, el monstruo detiene el estruendo, a la misma vez que baja ambas garras, extendiéndolas rápidamente, para después exclamar: «¡Llamas del abismo, oscuridad total!».

En ese instante, comienzan a surgir llamas negras dentro de la prisión de fuego, que, poco a poco, se va consumiendo. Y al ver eso, Jedrek, que está sorprendido, piensa: «Para que utilice una técnica de ese nivel, significa que supera el Rango 5... Eso es algo que nunca antes había ocurrido». Mira fijamente al monstruo, quien muestra una gran sonrisa. «Y pensar que me encontraría con semejante rival...».

Al cabo de unos segundos, la prisión de fuego desaparece por completo. Entonces, el monstruo abre toda la boca y exclama: «¡¡¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!!!». Mira fijamente a Jedrek. «¿¡¡Qué pasó, humano!!? ¿¡¡Acaso creíste que podrías encerrarme en esa absurda técnica!!?».

Jedrek solo lo mira fijamente mientras escucha.

—¡¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!! —Se calma, pero aún sigue mostrando una sonrisa desafiante—. Hice bien al venir a este lugar, ya que pronto devoraré una energía exquisita. Aunque no solo será la tuya, puesto que —con su garra derecha señala atrás, hacia donde está Gharel— todavía hay una presa más deliciosa.

Repentinamente, el cuerpo de Jedrek comienza a expulsar una mayor cantidad de fuego. Luego saca su espada, que momentos antes clavó en la tierra, y dice: «Eres muy hablador, estúpido monstruo». Lo mira seriamente. «Pero solo eres una basura insignificante». Mueve la espada, que al mismo tiempo se rodea de fuego, hacia su derecha. «Pronto te arrepentirás de haber venido hasta aquí».

El monstruo también lo mira seriamente y, con enfado, dice: «Eres muy arrogante, humano». Un enorme hueso puntiagudo sale de su garra derecha, como si estuviera desenvainando una espada. «Ahora mismo te cerraré esa estúpida b...».

En ese instante, Jedrek le corta la garra derecha al monstruo, quien se queda bastante sorprendido, ya que no pudo ver el momento en que Jedrek se movió.

Un segundo después, Jedrek golpea el pecho del monstruo con su espada, logrando destrozarle varios huesos y también mandándolo a volar unos cuantos metros.

Acto seguido, Jedrek salta mientras levanta su espada, que blande con ambas manos, y luego la agita hacia abajo, provocando una enorme llamarada que tiene como destino final el pecho del monstruo, quien exclama: «¡¡No seas presumido, maldito humano!!».

Rápidamente, el monstruo regenera su garra derecha. Luego junta ambas garras e intenta detener la llamarada. Justo en ese momento, Jedrek aparece detrás de él y lo ataca usando su espada.

En ese instante, el monstruo mira hacia atrás sin mover la cabeza. Y antes de que la espada de Jedrek lo perfore, da un gran grito, provocando enormes llamas negras alrededor del lugar, lo cual devora la llamarada. Sin embargo, Jedrek ya tenía previsto tal ataque, así que salta y con su mano izquierda le cierra la boca al mismo tiempo que comienza a acumular una gran cantidad de fuego.

Ambos se miran fijamente, cuando de repente surgen unos enormes huesos puntiagudos del pecho del monstruo, lo cual termina impactando en la hoja de la espada de Jedrek, quien medio segundo antes lo movió para protegerse.

Rápidamente, ambos toman distancia. Y mientras se miran fijamente, de repente comienza a salir un poco de sangre de la boca de Jedrek. Al ver eso, el monstruo muestra una enorme sonrisa y dice: «Parece que te estás excediendo demasiado, humano. Tus ataques son cada vez menos efectivos».

Jedrek solo lo mira fijamente mientras con su mano derecha empuña con fuerza su espada. Luego cierra los ojos y respira profundamente. Y en el momento que vuelve a abrir los ojos, ve al monstruo, que está a menos de un metro, dirigiendo la garra derecha hacia su cabeza. Entonces, en un movimiento rápido, mueve su brazo izquierdo y agarra fuertemente la garra. Acto seguido, mueve su espada desde abajo hacia arriba para que impacte en el pecho del monstruo, quien rápidamente lo detiene con su garra izquierda.

Y mientras ambos están forcejeando, el monstruo sonríe y dice: «¿Qué pasa, estúpido humano? ¿Eso es todo lo que puedes hacer?». Lo mira desafiantemente. «Pensé que serías un digno rival, pero solo eres una basura insignificante». Muestra una enorme sonrisa, en la que sobresalen sus grandes colmillos.

En ese instante, Jedrek utiliza su afinidad con el elemento tierra y hace que del suelo surjan enormes trozos de tierra con puntas afiladas, provocando que el monstruo retroceda. Y mientras respira con dificultad, piensa: «Maldición... cada vez me cuesta más respirar... Si esto sigue así, perderé la pelea». Piensa en Gharel. «No, no puedo darme por vencido. ¡No ahora!». Mira fijamente al monstruo. «No me queda otra opción que usar todas mis fuerzas, aunque eso acelere mi enfermedad».

Determinado, Jedrek inhala fuertemente. Y luego, en menos de un segundo, toma del rostro al monstruo y lo arroja varios metros, destrozando los árboles que hay detrás.

Jedrek hizo eso con la finalidad de alejarse lo más que pueda de Gharel.


Rápidamente, el monstruo, que está un poco sorprendido, se levanta del suelo, cuando de repente una bola de fuego impacta en su pecho, incinerando gran parte de sus enormes huesos puntiagudos hasta el punto de que ahora es visible una gruesa capa de hueso que protege su corazón.

El objetivo de Jedrek es destruir todas las capas de hueso que tiene el monstruo en el pecho, pero primero debe destrozar los enormes huesos puntiagudos, ya que solo de esa forma podrá llegar hasta su corazón. Sin embargo, esa no es una tarea fácil, puesto que el monstruo puede regenerar cada parte de su cuerpo a una gran velocidad.

Entonces, inmediatamente, el monstruo comienza a regenerar todo su pecho, cuando de repente Jedrek aparece en su delante y le corta a una gran velocidad todos los huesos puntiagudos que regeneró.

Ahora la gruesa capa de hueso es visible nuevamente. Y con una feroz mirada, Jedrek dirige su espada, que está cubierto de fuego, hacia la parte media del pecho del monstruo, ya que ahí está su corazón. Sin embargo, en ese instante, el monstruo abre la boca y escupe unos potentes rayos negros, los cuales impactan en la hoja de la espada de Jedrek, quien mueve su espada hacia la derecha para desviar el ataque.

Acto seguido, Jedrek salta dirigiendo su mano izquierda hacia el pecho del monstruo, quien rápidamente se regenera y expulsa varios huesos puntiagudos, los cuales son incinerados de inmediato por el fuego que cubre todo el cuerpo de Jedrek, como si fuera un campo de protección. Segundo después, ambos toman distancia.

El monstruo lo mira fijamente con rabia, y luego junta ambas garras y expulsa una gran cantidad de llamas negras. Sin embargo, Jedrek crea una potente ráfaga de viento y se deshace rápidamente de la técnica.

Al ver eso, el monstruo se enoja y exclama: «¡¡¡Maldito humano, no te vas a burlar de mí!!!». Da un gran grito. «¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh!!!!».

En ese instante, todos los árboles que fueron destruidos comienzan a elevarse. Luego el monstruo deja de gritar y con su garra derecha lanza los árboles mientras exclama: «¡¡¡Toma esto, maldito humano!!!».

Jedrek se percata que el ataque no es solo para él, sino también para Gharel. Así que rápidamente levanta un muro de fuego e incinera todos los árboles. Inmediatamente, y mientras las cenizas están cayendo al suelo, el monstruo aparece dirigiendo su garra izquierda hacia la cabeza de Jedrek, quien lo mira seriamente.

Entonces, en menos de un segundo, Jedrek le corta las dos garras al monstruo y luego le destroza todos los huesos puntiagudos del pecho hasta llegar a su última capa de protección.

Acorralado, el monstruo intenta gritar para generar un gran estruendo; sin embargo, Jedrek le tapa la boca con su mano izquierda, mientras con la derecha le clava la espada en el pecho... o al menos eso parece, ya que la capa de protección que tiene el monstruo es demasiado resistente. Así que, rápidamente, el monstruo regenera ambas garras, para después atacar a Jedrek, quien retrocede de inmediato.

Ahora el monstruo respira con dificultad, ya que gastó mucha energía en la regeneración instantánea que utilizó.

Sin embargo, el monstruo no es el único que está cansado y herido, ya que ahora Jedrek apenas puede respirar. Y aunque no tiene heridas de gravedad, su cuerpo ya no resiste los movimientos rápidos que hace debido a la terrible enfermedad que padece.

«Maldita sea, mi cuerpo ya no responde como antes...», piensa Jedrek mientras respira con dificultad. «Debo acabar con esto pronto, o si no...». Su mano derecha, con el que está empuñando la espada, comienza a temblar. «¿Qué...? ¿Qué pasa con mi mano...?». Mira fijamente su mano derecha, que no deja de temblar. «Demonios, esto no es bueno. Poco a poco estoy perdiendo la coordinación de mi cuerpo... Si tan solo hubiera tomado mis pastillas...». Mueve ligeramente la cabeza de un lado a otro. «¡No, no debo pensar en eso! Es muy tarde para pensar en lo que pudo ser». Mira fijamente al monstruo. «Ya no me queda más tiempo. El siguiente ataque será el decisivo».


De repente, todo el cuerpo de Jedrek comienza a emitir una gran cantidad de fuego, afectando incluso sus ojos, barba y bigote. A la misma vez, el lugar comienza a temblar con fuerza.

Varios metros atrás, Gharel, que se encuentra en la parte trasera de la casa, se percata del gran poder que Jedrek está emitiendo, cuando de repente ve surgir una gran columna de fuego, lo cual lo deja muy sorprendido a medida que piensa: «Aunque están lejos, el calor que se siente es muy sofocante...». Comienza a sudar por la frente y el rostro. «Apenas puedo respirar...».

Mientras tanto, el monstruo cura todas sus heridas rápidamente. Y al ver el gran poder que Jedrek está expulsando, comienza a liberar la energía que le queda, desatando una gran cantidad de llamas negras que impactan con el fuego de Jedrek, aunque esta vez no logra consumirlo.

El choque de energías es tan potente, que si una persona normal estuviera cerca, probablemente moriría en segundos debido a la gran presión que hay en el lugar.

Medio segundo después, Jedrek y el monstruo comienzan a intercambiar golpes. El monstruo escupe consecutivamente rayos negros, pero Jedrek los esquiva con facilidad. Acto seguido, el monstruo lanza una potente llamarada negra hacia Jedrek, quien lo extingue rápidamente usando una poderosa ráfaga de viento.

Al ver eso, el monstruo se irrita aún más. Y justo cuando se prepara para lanzar su siguiente ataque, Jedrek le corta todo el brazo izquierdo.

—¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaahhhhhhhh!!!!! —exclama el monstruo debido al gran dolor que siente.

Con una feroz mirada, Jedrek da inicio a su ataque final, destrozando rápidamente todos los huesos puntiagudos que el monstruo tiene en el cuerpo.

Esta vez los ataques de Jedrek son más potentes. Y lo único que puede hacer el monstruo es defenderse, ya que ni siquiera tiene tiempo para regenerarse.

A medida que pasan los segundos, el monstruo se va debilitando rápidamente debido a los ataques consecutivos de Jedrek, quien está utilizando potentes ataques de fuego y también su poderosa espada. Y luego de unos segundos, el monstruo deja de defenderse, cayendo al suelo de rodillas. Ahora ya no tiene brazos ni huesos que lo protejan, y sus piernas están completamente destrozadas. Todo su cuerpo está cubierto de sangre, que, curiosamente, es roja.

Al mismo tiempo, Jedrek también está muy debilitado, ya que su cuerpo apenas puede resistir la presión de su poder. Ahora respira con mucha dificultad y le cuesta ver con claridad. Y mientras por su boca sale sangre, piensa: «Estoy en mi límite...». Con su mano derecha empuña con fuerza la espada. «Este será mi último ataque».

Segundo después, Jedrek corre a toda velocidad hacia donde está el monstruo y luego da un gran salto mientras levanta su espada, que blande con ambas manos. Acto seguido, dirige a toda velocidad su espada, que comienza a rodearse de una gran cantidad de fuego, hacia la parte media de la cabeza del monstruo, ya que quiere partirlo a la mitad y destruir su corazón al mismo tiempo.

En ese mismo instante, el monstruo sigue sin moverse mientras mira hacia abajo. Al parecer ya no tiene fuerzas para moverse...

Entonces, en menos de un segundo, la espada de Jedrek impacta en la cabeza del monstruo, cortándolo, de esta forma, por la mitad. Sin embargo, en ese momento, Jedrek se percata que su espada no fue capaz de destruir el corazón del monstruo, lo cual lo deja confundido. Y antes de que pueda reaccionar, una de las mitades del monstruo da un gran grito mientras comienzan a surgir llamas negras alrededor del lugar.


Es en ese momento que Jedrek se percata que el monstruo movió su corazón justo antes del ataque. Entonces, en un movimiento rápido, Jedrek intenta apagar las llamas negras utilizando su afinidad con el elemento aire; sin embargo, llega a su límite.

—¡¡Aggggghhhhh!! —expresa Jedrek debido al dolor que siente mientras cae de rodillas, al mismo tiempo que se agarra fuertemente el pecho con la mano izquierda.

Todo el fuego que rodea a Jedrek comienza a desaparecer. Y mientras escupe bastante sangre, las llamas negras comienzan a tocar su mano derecha y rodillas.

Al mismo tiempo, el monstruo deja de gritar y luego gira la cabeza hacia la derecha mientras comienza a salir una especie de carnosidad de sus heridas, como si se estuviera regenerando.

En ese mismo instante, Jedrek levanta la mirada y ve lo inesperado.

—Pero qué diablos... ¿Cómo pudo hacer eso...? —dice Jedrek, que está atónito.

Frente a Jedrek, ahora hay dos monstruos, aunque para ser más exactos, es el mismo monstruo que se dividió en dos. Sin embargo, ahora ya no tiene huesos puntiagudos que lo protejan.

—¡¡Aggghhhhhh!! —expresa Jedrek mientras escupe más sangre.

—Ahora es mi turno del contraataque, estúpido humano —dice una de las dos mitades mientras muestra una enorme sonrisa.

Rápidamente, una de las mitades ataca a Jedrek, que apenas puede ver con claridad y, además, está siendo cubierto poco a poco por las llamas negras, mientras la otra mitad se dirige a toda velocidad hacia donde está Gharel.

—¡¡¡¡Muere, maldito humanooo!!!! —exclama el monstruo mientras dirige su garra izquierda hacia la cabeza de Jedrek.

En ese instante, Jedrek empuña con fuerza su espada con la mano derecha y, mientras se levanta rápidamente, exclama: «¡¡¡No me jodas, basura insignificante!!!». Su cuerpo se rodea raudamente de una gran cantidad de fuego, que devora las llamas negras en menos de medio segundo.


Justo antes de que la garra izquierda del monstruo impacte en su cabeza, Jedrek agita su espada, que está rodeado de fuego, hacia delante y provoca una gran llamarada mientras exclama: «¡¡Muere de una maldita vez!!».

La explosión que se genera en el lugar es tan grande que provoca un gran temblor, haciendo tambalear a la otra mitad del monstruo, que se dirige a toda velocidad hacia donde está Gharel.

Segundos después, se puede ver un gran cráter en el lugar. Y acto seguido, Jedrek mira hacia atrás, preparándose para atacar a la otra mitad del monstruo, pero repentinamente cae de rodillas y escupe más sangre, lo cual provoca que caiga por completo al suelo.

Jedrek intenta levantar la mirada, pero ya ni siquiera puede respirar. Ahora le cuesta mantener los ojos abiertos, pero aun así logra ver al monstruo alejarse cada vez más. Y a medida que va cerrando los ojos, piensa: «No puede ser... he perdido la pelea». Respira con mucha dificultad y luego recuerda a Gharel. «¡No, no! ¡No puedo permitir que ese estúpido monstruo llegue a Gharel!». Con su mano derecha intenta empuñar la espada, que momentos antes la soltó cuando cayó de rodillas. «Debo protegerlo. ¡Es mi deber hacerlo! O de lo contrario...». Empuña con fuerza la espada, mientras usa su mano izquierda para levantarse un poco y así poder ver con más claridad al monstruo.

Acto seguido, Jedrek levanta con dificultad su espada, que se rodea nuevamente de fuego, y luego la arroja con todas sus fuerzas hacia la parte media del cuerpo del monstruo, quien está a unos cuantos metros de Gharel.

En ese mismo instante, Gharel se sorprende bastante al ver que el monstruo está acercándose hacia él, mientras se pregunta dónde está su abuelito. Así que comienza a buscarlo rápidamente con la mirada, pero no lo encuentra.

Al mismo tiempo, el monstruo muestra una gran sonrisa al saber que está a pocos segundos de poder comerse a Gharel. Sin embargo, en ese instante, el monstruo siente que algo le atraviesa por detrás.

—¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaahhhhhhhh!!!!! —exclama el monstruo debido al gran dolor que siente.

Al verlo gritar desesperadamente, Gharel piensa: «¿Eh? Esa es... ¿la espada de mi abuelito?». Comienza a buscar a Jedrek nuevamente con la mirada. «¿Pero dónde está? No logro encontrarlo...».


Mientras tanto, Jedrek, que está de rodillas intentando levantarse, se percata que el monstruo ya no es capaz de mover su corazón, ya que lo ve escupiendo bastante sangre. Así que concluye que su espada probablemente rozó una parte de su corazón.

Jedrek sabe muy bien que esa «clase de monstruos» no escupen sangre sin importar cuántas heridas tengan en el cuerpo. Sin embargo, si su corazón se ve afectado, entonces recién comienzan a escupir sangre. Por esa razón, llegó a esa conclusión.

Rápidamente, el monstruo intenta sacar la espada de su espalda utilizando ambas garras, pero el fuego que rodea a la espada lo quema. Momentos antes, ese fuego no era un problema para él; sin embargo, ahora está muy debilitado y apenas puede regenerarse.

Entonces, con mucho esfuerzo y dolor, el monstruo usa su garra izquierda y logra sacar la espada de su espalda y luego la arroja lejos, aunque en realidad termina cayendo cerca de donde está Gharel. Acto seguido, el monstruo cae de rodillas y con ambas garras al suelo. Y mientras con su garra derecha se limpia la sangre que tiene en la boca, piensa: «¡Maldito humano! Ese ataque sí que me afectó bastante». Respira con dificultad. «Ya ni siquiera puedo regenerarme...». Se levanta a medida que muestra una gran sonrisa, en la que sobresalen sus grandes colmillos. «Pero está bien, ya que tú debes estar peor que yo».

En ese instante, el monstruo mira hacia atrás para ver la expresión de Jedrek. Sin embargo, se sorprende bastante al ver que él ya no está ahí. Así que piensa: «¿¡Qué!? ¿¡Dónde está ese maldito...!?».

Repentinamente, Jedrek aparece detrás del monstruo, que se muestra muy sorprendido, y lo agarra fuertemente por la espalda, utilizando ambas piernas, los cuales rodean la cintura del monstruo, y brazos.

—¡¡¡Suéltame, maldito humano!!! —exclama el monstruo mientras intenta deshacerse de Jedrek.

Ambos están muy debilitados, y mientras están forcejeando, Jedrek comienza a escupir más sangre. Y al ver eso, el monstruo utiliza la poca energía que tiene y exclama: «¡¡Toma esto, maldita basura!!».

En ese momento comienzan a salir unos cuantos huesos puntiagudos de la espalda del monstruo, y aunque ya no son tan grandes, aún tienen la suficiente potencia para lastimar. Entonces, los huesos puntiagudos perforan los brazos, piernas y estómago de Jedrek, quien escupe bastante sangre y cierra los ojos debido al gran dolor que siente.

—No... ¡¡¡¡Abuelito!!!! —exclama Gharel mientras se acerca a Jedrek.

—¡¡No vengas, Gharel!!

—¡¿Eh?! —Se detiene en seco.

—¡Quédate ahí un momento!

Jedrek escupe más sangre, mientras el monstruo, que está forcejeando para deshacerse de él, dice: «¡¡Ya muérete de una maldita vez, estúpido vejestorio!!».

—Aún no... ¡¡Primero debo acabar contigo, maldito infeliz!!

Repentinamente, del suelo surgen unas enormes cadenas de fuego, los cuales amarran con fuerza los brazos y piernas del monstruo.

—¡¡¿Eh?!! ¡¡¿Qué mierda es esto?!! —exclama el monstruo.


Con su último aliento, Jedrek exclama: «¡¡Cadenas del infierno, atadura total!!».

En ese instante, de la espalda de Jedrek surgen más cadenas de fuego, los cuales amarran con fuerza y, a la misma vez, queman todo el pecho del monstruo, quien da un gran grito debido al dolor que siente.

Ahora el monstruo ya no puede moverse. Y mientras sigue gritando, surge otra cadena que fuego que amarra su boca, silenciándolo de esta forma.

—Pero qué es esa técnica... —dice Gharel.

Repentinamente, Jedrek, que cierra los ojos, exclama: «¡¡Gharel!!».

—¿Eh? Abuelito...

Jedrek abre los ojos y lo mira fijamente: «¡Escúchame bien, Gharel, ahora harás lo que te diré!».

—¡Sí..., está bien abuelito!

—Primero, recoge mi espada.

—¿Eh? —Dirige la vista hacia la espada—. Ah, sí, ahora lo recojo.

Una vez que recoge la espada con su mano derecha, Gharel dice: «Aquí la tengo, abuelito».

—Bien, ahora escucha. —Tose—. Esa espada tiene la capacidad de adaptarse fácilmente a cualquier elemento, es decir, tiene afinidad con los cuatro elementos de la naturaleza. Y no solo eso, ya que también aumenta el rango y potencia de ataque.

Gharel, que se sorprende, levanta la espada un poco más arriba de su cintura y la mira fijamente, mientras Jedrek le dice: «Yo... ya no tengo fuerzas para acabar con este maldito monstruo...». Respira con dificultad. «Así que ahora tu deber será darle el último golpe. Solo tienes que clavar la espada en la parte media de su pecho, donde está su corazón. Y cuando lo hagas, deberás dejar fluir tu energía para que la espada aumente la potencia». Tose. «No te preocupes, todo saldrá bien. En este momento, este estúpido monstruo ya no es capaz de regenerarse, así que será más fácil matarlo».

Al escuchar eso, Gharel se impacta y dice: «Pero abuelito... si hago eso, tú...».

—¡¡No importa!! —exclama Jedrek con enojo—. ¡¡Solo hazlo de una maldita vez!! ¿¡¡No ves que ya no tengo fuerzas para seguir reteniéndolo!!?

—Pero... —dice con voz temblorosa.

—¡¡Hazlo ya, Gharel!!

Gharel se angustia, pero luego se arma de valor y exclama con enfado: «¡¡No quiero!!». Su cuerpo comienza a temblar. «Ya que si lo hago...». Cierra con fuerza los ojos. «¡¡Tú también morirás!! ¡¡Y no quiero eso!!».

En ese instante, Gharel piensa: «¡Por favor, no me pidas que haga eso! Yo... ¡simplemente no puedo hacerlo!».

—No importa, Gharel.

—¿Eh...?

—No siempre podemos obtener lo que queremos. Y en ocasiones, debemos hacer sacrificios por el bien de otros.


Ante tal situación, los sentimientos de temor, angustia y desesperación vuelven a surgir en Gharel mientras su cuerpo tiembla.

—Gharel, tienes que hacerlo.

Gharel solo escucha mientras su corazón late con fuerza. Él no sabe qué hacer.

Repentinamente, el monstruo comienza a mover ligeramente su brazo izquierdo. Y al ver eso, Jedrek exclama: «¡Gharel, hazlo ya! ¡No importa lo que suceda!».

Poco a poco, el monstruo comienza a moverse, mientras Jedrek escupe más sangre.

—¡¡Maldita sea, Gharel!! ¡¡Muévete de una vez!! ¡¡Me está destrozando todos los huesos!! ¡No sé... cuánto tiempo más podré aguantar...!

Gharel está perplejo, ya que por dentro tiene una lucha interna. Sabe muy bien que tiene que matar al monstruo, pero si lo hace, el impacto del ataque también afectaría a Jedrek hasta el punto de matarlo, y eso es algo que no puede hacer. Y aunque quiere moverse, su cuerpo no deja de temblar.

En ese instante, unos cuantos colmillos del monstruo se hacen visibles, ya que, poco a poco, se está comiendo la cadena de fuego que está amarrando su boca, aunque eso signifique que también pierda otros colmillos en el intento, ya que el fuego lo está incinerando.

Entonces, ante tal situación, Jedrek exclama: «¡¡Gharel, muévete de una vez!! ¡¡No podemos desperdiciar esta oportunidad!! ¡¡Si no lo matas ahora, se comerá a todos los habitantes del pueblo!! ¡¡¿Eso es lo que quieres?!!».

Al escuchar eso, las pupilas de Gharel se expanden a medida que piensa: «No... señora Yuria...». Recuerda a Yaku y Yuria. «Maldita sea... no puedo permitir que ese estúpido monstruo se la coma...». Cierra fuertemente los ojos. «¡¡Demonios!! ¡¡¿Por qué a mí?!! ¡¡¿Por qué?!!». Mientras su corazón late con fuerza y su cuerpo tiembla, abre los ojos. «Yo... simplemente no puedo hacerlo... No puedo matar a mi abuelito...».

Repentinamente, el monstruo se deshace de la cadena de fuego que hay en su boca y exclama con fuerza: «¡¡¡¡Aaaaaaahhhhhhhhh!!!!».

Ante tal grito, Gharel reacciona y piensa: «No puede ser... se está deshaciendo de las cadenas...».

En ese instante, Jedrek escupe más sangre y luego exclama: «¡¡Gharel, hazlo de una vez!! ¡¡Ya no puedo seguir resistiendo...!!». Tose fuertemente. «¡¡No pierdas esta oportunidad, o de lo contrario todos moriremos!!».


Al escuchar eso, Gharel baja la mirada y empuña con fuerza la espada mientras en voz baja dice: «Maldición, tú siempre me estás pidiendo que haga cosas que son imposibles. Pero ya lo sé... Ya sé lo que tengo que hacer». Por sus mejillas comienzan a recorrer unas cuantas lágrimas. «Gracias por todo, abuelito».

En ese instante, Gharel levanta la mirada y mira fijamente al monstruo. Luego mueve la espada hacia su derecha e inmediatamente avanza a toda velocidad.

Al ver a Gharel acercarse, Jedrek piensa: «Bien, continúa sin mirar hacia atrás». Recuerda a Gharel sonriendo cuando era un infante. «Sin importar lo que pase, no puedo permitir que mueras en un lugar como este, Gharel».

Repentinamente, el monstruo logra romper una de las cadenas de fuego que estaba sujetando su brazo derecho, y luego exclama: «¡¡No voy a permitir que una basura insignificante me mate!! ¡¡Acércate un poco más, mocoso, y conocerás el verdadero infierno!!».

Rápidamente, Jedrek intenta agarrar al monstruo con más fuerza, pero ya está muy debilitado y apenas consigue retenerlo un poco.

—¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaaahhhhhhhhhh!!!!! —exclama el monstruo.

De repente, comienzan a surgir varios huesos puntiagudos del brazo derecho y del pecho del monstruo, quien luego los expulsa hacia Gharel.

Ante tal ataque, Gharel se mueve de derecha a izquierda, logrando esquivar los huesos puntiagudos. Acto seguido, el monstruo lanza nuevamente la misma técnica, pero Gharel levanta un muro de tierra para protegerse. Segundo después, Gharel salta encima del muro y luego da un gran salto mientras levanta la espada, que blande con ambas manos.

—¡¡No seas presumido, maldito mocoso!! —exclama el monstruo a medida que surge un gran hueso puntiagudo de su pecho.

En un movimiento rápido, el monstruo expulsa el hueso, creyendo que sería más difícil para Gharel esquivarlo estando en el aire; sin embargo, Gharel lo esquiva con facilidad.

—¡No puede ser...! —dice el monstruo.

En ese instante, Gharel clava la espada en la parte media del pecho del monstruo, impactando en su corazón y, al mismo tiempo, hiriendo a Jedrek.

Ante tal ataque, el monstruo y Jedrek escupen bastante sangre.

Es en ese momento cuando las miradas de Jedrek y Gharel se cruzan. Luego Jedrek sonríe y asiente con la cabeza.

Entonces, Gharel, que está encima del monstruo, baja la mirada mientras deja fluir su energía hacia la espada, que comienza a asimilar el elemento tierra. De esta forma, la hoja de la espada se convierte rápidamente en roca. Luego Gharel dice: «Hatun Rumi, destrúyelo todo».

De un momento a otro, dentro del pecho del monstruo comienzan a salir enormes trozos de rocas puntiagudas, destruyendo todo su corazón y, a la misma vez, generando una lluvia de sangre.

Después de aquel ataque, la técnica de Jedrek desaparece por completo. Y a medida que el monstruo cae adelante, Jedrek cae hacia atrás mientras escupe bastante sangre debido al enorme agujero que tiene en todo el pecho.

Mientras tanto, Gharel, que segundos antes retrocedió para no verse afectado por su ataque, mira hacia abajo sin decir nada.

Al parecer todo ha terminado...


Sin embargo, y de forma repentina, el monstruo se levanta y da un gran grito, causando un gran estruendo.

—¿... Qué...? ¿Cómo es posible...? —dice Jedrek sorprendido mientras apenas levanta la mirada.

Al mismo tiempo, el monstruo ataca a Gharel, dirigiendo ambas garras hacia su cabeza mientras exclama: «¡¡¡Pagarás por tu insolencia, estúpido mocoso!!!».

Con una feroz mirada, Gharel mira fijamente al monstruo y luego agita rápidamente la espada hacia delante con su mano derecha, y exclama: «¡¡Desaparece!!».

En ese instante, la espada se rodea de fuego y genera una gran llamarada que termina incinerando por completo al monstruo.

Sorprendido ante el repentino poder que Gharel ha mostrado, Jedrek piensa: «Gharel, tú... ¿Desde cuándo eres capaz de usar el elemento fuego...?».

Finalmente el monstruo ha sido derrotado.

Segundos después, Jedrek comienza a escupir bastante sangre. Luego piensa: «Ah... finalmente ha llegado mi hora... Pronto nos reuniremos de nuevo, Yuriana...».

—¡¡Abuelitoo!! —exclama Gharel mientras se acerca y llora—. ¡Resiste abuelito, ahora mismo te llevaré al hospital! —Intenta cargarlo.

—Está bien, Gharel... —Tose—. Ya no me queda mucho tiempo..., así que escucha atentamente lo que te diré...

Con desespero, Gharel sigue llorando.

En ese instante, Jedrek dirige su mano derecha hacia el rostro de Gharel para limpiarle las lágrimas. Luego le dice: «Perdóname por haberte puesto en una situación tan complicada...». Sonríe ligeramente. «Pero al menos pude protegerte. En verdad... me recuerdas mucho a tu madre...».

—... Abuelito... —dice con voz temblorosa mientras llora y agarra con fuerza la mano derecha de Jedrek.

—Gharel, ahora deberás ir a la ciudad de Mittel.

—¿Mittel...? Pero yo no conozco a nadie de esa ciudad, abuelito...

—Lo sé, pero si quieres saber lo que realmente está ocurriendo en este mundo, deberás ir allí.

—¿Eh...?

—Gharel, esto ya no es solo una guerra de humanos, hace mucho tiempo que dejó de serlo...

—Lo sé..., ahora puedo comprenderlo un poco mejor después de ver a ese monstruo.

—Así es...

—Pero abuelito. ¿Qué son esas criaturas...?

—Me temo que tendrás que averiguarlo por tu propia cuenta, Gharel. —Tose—.

—Abuelito... —Apenas puede ver bien, ya que las lágrimas inundan sus ojos.

—Está bien... Escucha lo último que te diré. ¿Recuerdas el documento que me entregaste ayer?

—Ah, sí, sí lo recuerdo... ¿Qué pasa con ese documento...?

—Bien, deberás llevar ese documento a Mittel y entregárselo a Khari. —Tose y respira con dificultad.

—Abuelito, no... no te esfuerces más, por favor... Te lo pido... quédate más tiempo a mi lado, ¡por favor!

—Gharel, tienes que buscar a Khari... Él... te ayudará con lo demás... —Tose fuertemente.

—Abuelito, no... —Llora fuertemente mientras abraza a Jedrek—. ¡Perdóname por haberme comportado como un tonto...! Yo... ¡Yo solo quiero quedarme más tiempo a tu lado! ¡No me dejes, por favor!

—Ni siquiera escuchaste lo que te dije... —dice con una ligera sonrisa.

Gharel sigue llorando. Y al verlo en ese estado, Jedrek dice: «Gharel, no te preocupes, más bien, debo agradecerte por todo el tiempo que estuviste a mi lado. Realmente fueron los mejores años de mi vida». Mira con ternura a Gharel. «Gracias por todo. Tú siempre serás mi amado nieto».

—Abuelito... —dice con voz temblorosa.

—Gharel, si quieres proteger a tus seres queridos, deberás volverte más fuerte. Este mundo... es realmente cruel.

Una vez más, Jedrek dirige su mano derecha hacia el rostro de Gharel y le limpia las lágrimas. Luego le dice: «Sin importar qué, debes seguir avanzando. Nunca mires atrás y continúa firme con tus ideales. Todos pasamos por muchas adversidades en la vida, y superarlas con la mirada al frente es lo que nos hace crecer como personas. Estoy seguro de que saldrás adelante». Lo mira con ternura. «Estoy muy orgulloso de ti. Eres una persona con un corazón muy amable».

Lentamente, Jedrek va dejando caer su mano derecha a medida que sonríe y dice: «Te amo, Gharel. Muchas gracias por todo...».

—¿Abuelito...? —dice con desconcierto mientras mueve la mano derecha de Jedrek—. No... abuelito... ¡¡¡¡Nooooo!!!! —Lo abraza fuertemente mientras llora—. ¡¡¡Abuelitoooo!!!

A medida que pasan los segundos, Gharel llora y grita desconsoladamente mientras el dolor en su corazón va aumentando más y más al saber que su abuelito ha muerto.

Definitivamente, para Gharel esta es la noche más oscura de su vida, ya que es la primera vez que siente un dolor tan grande.

A partir de este momento, se comienza a escribir un nuevo capítulo en la historia de la humanidad...


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Kevin Vega

Administrador principal de MangaLatam. Ingeniero industrial y escritor en mi tiempo libre. twitter

2 Comentarios

  1. Me sacaste una lagrimita :(
    Gracias por actualizar la novela, estaba esperando con ansias esta última parte del capítulo 1. Eres el mejor Kevin. Sigue adelante.
    Saludos.

    ResponderBorrar
  2. Increíble. Me ha gustado este primer capítulo. Esperaré con ansias el segundo.
    Saludos.

    ResponderBorrar
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