Gharel, la leyenda de un guerrero - Capítulo 1 - Parte 1: "Gharel Tolakar entra en acción"

Gharel, la leyenda de un guerrero - Capítulo 1 - Parte 1

Bajo la luz de la luna, Gharel contiene el aliento, mientras sus ojos reflejan desesperación debido a lo que está presenciando. Frente a él, hay un gigantesco monstruo de forma humanoide de unos 4, no, 6 metros de altura, que lo mira fijamente con sus intimidantes ojos carmesí.

A medida que pasan los segundos, la angustia en Gharel aumenta más y más, ya que nunca imaginó que los monstruos existieran, a menos que se tratara de alguna historia de terror, pero ese no es el caso.

La situación es demasiado complicado para Gharel, que lo único que puede hacer es quedarse quieto. Y aunque quisiera moverse, sabe muy bien que moriría en el más mínimo movimiento que hiciera, ya que las manos, no, esa no es una descripción adecuada, más bien son unas enormes garras muy afiladas que probablemente cortarían todos los árboles que hay alrededor del lugar si fueran agitadas por el monstruo, quien, además, tiene grandes huesos puntiagudos que sobresalen en gran parte de su cuerpo, especialmente en los hombros. En cualquier caso, Gharel supo que no había escapatoria desde el primer momento en que lo vio.

Sin embargo, y aunque está en una situación adversa, Gharel sabe muy bien que aún no puede morir, ya que todavía tiene muchas cosas por hacer. Así que intenta calmarse y respirar profundo, para después tratar de buscar una solución.

Pero, de un momento a otro, aquel monstruo, que está sujetando un cadáver con su garra derecha, mira hacia el cielo estrellado, lo cual desconcierta a Gharel. Y antes de que pueda sacar alguna conclusión, sucede lo inesperado.

—Así que eres capaz de verme, mocoso —dice el monstruo mientras lo mira fijamente.

Ahora, Gharel tiene que tomar la decisión más importante de su vida. La que lo cambiará todo.


35 horas antes

Atravesando varios árboles y arbustos a una gran velocidad, Gharel se dirigía hacia la parte más baja de un terreno inclinado. A medida que seguía corriendo, su cabello negro se balanceaba de un lugar a otro, y el viento que impactaba en su rostro movió su flequillo hacia un costado, haciendo visibles sus ojos azules y tez clara. Él estaba yendo rápidamente, ya que hace cinco horas comenzó el alba y sabía que se le había hecho tarde para poder llegar a tiempo a «cierto lugar».

Una vez que Gharel terminó de atravesar todos los árboles y arbustos, llegó hacia una avenida, donde continuó corriendo, pero en dirección hacia su izquierda. Y luego de pasar cuatro casas que había a su derecha, llegó a otra avenida que cruzaba a la anterior, así que siguió con su recorrido en dirección a la derecha. En su camino, pasó un parque y varias casas, y después de pasar diez casas más, finalmente llegó a su destino.


Frente a Gharel, que estaba exhausto debido al recorrido que hizo, había una casa de dos pisos, aunque en lugar de decir «casa», es mejor llamarlo Courier Mollepata, que es el único establecimiento de servicio de mensajería del pueblo.

Una vez que Gharel recuperó el aliento, entró al establecimiento y con una sonrisa dijo: «Buenos días, señora Yuria».

Dentro del establecimiento se encontraba una señora de tez trigueña y cabello largo y oscuro, el cual le llegaba un poco más abajo de los hombros, y estaba parada detrás de un mobiliario de recepción. Ella era la dueña de Courier Mollepata, que lleva el mismo nombre del pueblo, y un día antes le había dicho a Gharel que pasara a recoger lo más temprano posible un documento que iba a llegar de la ciudad de Mittel, capital de Mittelwelt, país donde viven. Por esa razón, cuando vio que Gharel llegó tarde, se mostró un poco preocupada y dijo: «Buenos días, Gharel. Hoy llegaste un poco tarde. ¿Qué pasó?».

—Ah, bueno, es que... —desvió la mirada— me quedé dormido... —Se sonrojó ligeramente.

En ese momento, Yuria mostró una pequeña sonrisa y dijo: «Ya veo». Luego preguntó. «¿Otra vez tu abuelo te hizo entrenar hasta tarde?».

—Lo mismo de siempre. Pero está bien, ¡ya que siento que cada día me estoy volviendo más fuerte! —dijo con una sonrisa.

—Así parece ser. —Cambió su mirada a una expresión enternecedora—. Pero sabes, Gharel, aún eres demasiado joven, así que intenta no excederte, ¿de acuerdo? —Sonrió tiernamente.


Gharel solo se quedó en silencio y la escuchó, ya que pudo sentir calidez en sus palabras.

Luego Yuria se dio la vuelta y, mientras se dirigía hacia un estante para buscar el documento que le iba a entregar a Gharel, dijo: «Disfruta todo lo que puedas y no te arrepientas de nada». Cuando llegó hacia el estante, se arrodilló y comenzó a buscar en el último cajón unos sobres manila. «Nunca sabes lo que puede ocurrir mañana. Además, eres de los pocos jóvenes que aún quedan en el pueblo». Mientras estaba arrodillada, dirigió la vista hacia Gharel y le mostró una sonrisa enternecedora. «Así que, por favor, quédate un poco más de tiempo con nosotros, ¿sí?».

Cuando escuchó eso, Gharel se sonrojó ligeramente y se quedó en silencio una vez más.

Para Yuria, Gharel era como un segundo hijo, ya que, después de todo, lo conoce desde que tenía ocho años. Ella lo conoció una tarde cuando él estaba jugando con su hijo en un parque donde muchos niños solían reunirse. Y desde entonces, Gharel comenzó a visitarla frecuentemente para poder jugar con su hijo. Fue así como Yuria le tomó cariño, y es por eso que le dio ese consejo. Y cuando dijo lo de «quedarse más tiempo», fue porque actualmente en el mundo se estaba librando una gran guerra que comenzó hace 17 años, y debido al desgaste del conflicto bélico, muchos jóvenes que recién cumplían los 16 años comenzaron a enlistarse en el ejército. Por supuesto, el servicio militar no era algo obligatorio, pero, aun así, la gran mayoría de los jóvenes del pueblo sintieron la necesidad de apoyar a su nación. Y por alguna razón, Yuria sintió que Gharel también quería hacer lo mismo.

—¡Aquí está! —dijo Yuria mientras sacaba del estante un sobre manila.

Luego Yuria se acercó hacia Gharel y le entregó el sobre manila mientras, con una sonrisa, le dijo: «Aquí tienes. Ten cuidado al momento de llevarlo».


Muchas gracias, señora Yuria —dijo con una sonrisa—. Vendré a visitarla otro día. Cuídese.

En el momento que Gharel se disponía a retirarse, Yuria le dijo: «Espera, Gharel. Aún tengo algo importante que decirte».

—¿Eh?

—Hace poco recibí una carta de Yaku. Me dijo que vendrá mañana.

En ese instante, Gharel se mostró bastante sorprendido, pero era debido a lo emocionado que estaba. Su corazón parecía una fiesta, ya que latía fuertemente al saber que Yaku, el hijo de Yuria y a quien considera como un hermano, iba a regresar después de tres años. En todo ese tiempo, Gharel siempre estuvo preocupado por él, puesto que, al igual que muchos jóvenes que cumplieron los 16 años, también se había unido al ejército.

—¿¡Está hablando en serio!? —exclamó con alegría.

—Sí —dijo con una sonrisa—, es por eso que te pedí que hoy vinieras temprano porque voy a cerrar el establecimiento en un momento para ir organizando desde ahora una apropiada bienvenida para Yaku.


—¡Genial! Tengo muchas ganas de verlo. Hace tres años que no sé nada de él y tengo tantas preguntas que hacerle —dijo emocionado.

—Me lo imagino. Es por eso que quiero invitarte a ti y a tu abuelo a un almuerzo familiar que realizaré el día mañana. Después de todo, tú eres de parte de mi familia, y eres como un hermano menor para Yaku.

—¡Gracias! ¡Y sí, definitivamente mañana estaré aquí! Aunque no sé si mi abuelito podrá venir, pero haré el intento.

—Entiendo. Bueno, entonces nos vemos mañana. Ve con cuidado, Gharel.

—Lo tendré. Gracias por todo, señora Yuria. ¡Cuídese! —Se despidió con una sonrisa.

Una vez que Gharel salió del establecimiento, comenzó a caminar lentamente, cuando de repente sacó a relucir un collar que llevaba puesto, ya que en él había un dije que tenía una foto en la que aparecían cuatro niños, incluido él. En ese momento, empezó a sentir nostalgia mientras miraba la foto, y pensó: «Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos hemos reunido. Espero que todos estén bien».


De repente, Gharel oyó una voz que venía desde atrás.

—Buenos días, Gharel.

—¿Eh? —Dirigió la vista hacia atrás a medida que se daba la vuelta.

—Hola. —Levantó la mano derecha en señal de saludo.

La persona que estaba parada frente a Gharel era un señor de tez clara, ojos cafés y cabello marrón y corto. Asimismo, vestía una chaqueta de médico y llevaba un maletín en la mano izquierda.


Al verlo, Gharel se avergonzó un poco y dijo: «Ah, buenos días, doctor Sihui. Disculpe por no reconocerlo».

—No te preocupes. Pero parece que estás un poco distraído. ¿Ocurrió algo? —preguntó preocupado.

—Ah, no, no es nada malo —dijo mientras agitaba ambas manos para intentar dar una explicación—. Lo que pasa es que hace un momento estaba en Courier Mollepata para recoger un documento que le llegó a mi abuelito. Y antes de irme, la señora Yuria me dijo que Yaku llegará mañana. Por eso estaba un poco pensativo, ya que estaba recordando la última vez que lo vi.

—¡Wow! ¡Eso sí que es una buena noticia! —dijo con una sonrisa—. Me da gusto saber que Yaku regresará sano y salvo.

—¡Sí, estoy contando las horas para verlo!

Al ver a Gharel entusiasmado, el doctor Sihui se sintió más aliviado y luego dijo: «Bueno, entonces parece que todo está bien».

—Sí, no se preocupe. Todo está bien —dijo con una sonrisa—. Más bien, le pido disculpas por haberlo preocupado.

—No te preocupes, no tienes por qué hacerlo —respondió amablemente—. Bien, entonces nos vemos más tarde en el hospital. Regresa a casa con cuidado —se despide con una sonrisa.

—Gracias, doctor Sihui.

Una vez que el doctor Sihui se retiró, Gharel miró al cielo y con una sonrisa dijo: «Bueno, parece que hoy será un buen día».




Kevin Vega

Administrador principal de MangaLatam. Ingeniero industrial y escritor en mis tiempos libres. twitter

3 Comentarios

  1. Gracias! Estaba esperando con ansias tu novela. Dejame decirte que me encantó esta primera parte, y también el nuevo formato que le has dado a tu historia, está exquisito. Gran trabajo Kevin!
    Saludos.

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  2. Interesante. Creo que le falta un poco más de detalles para que esté perfecto. Por lo demás, está bien. Me gusta la historia. Y me encantó la primera parte.
    Esperaré con ansias el siguiente capítulo.
    Saludos.

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  3. Está entretenido la historia compa, actualiza más caps porfa.
    Saludos.

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