Gharel, la leyenda de un guerrero - Capítulo 1 - Parte 4: "Gharel Tolakar entra en acción"

Gharel, la leyenda de un guerrero - Capítulo 1 - Parte 4

Es de noche y Gharel finalmente llega a su casa. En el momento que entra, escucha: "Estoy en la cocina, Gharel. Ven aquí".

Al oír la voz de Jedrek, Gharel se dirige a la cocina y encuentra a su abuelito poniendo un plato de comida en el microondas.

—Te estoy dejando la comida servida. Lo calientas.

Al ver que está un poco mejor, Gharel le pregunta: "¿Ya cenaste?".

—Sí, disculpa por no esperarte, pero hoy iré a descansar temprano.

—Está bien.

Mientras Gharel se acerca al lavadero para lavarse las manos, le dice a su abuelito que mañana saldrá temprano para encontrarse con la señora Yuria.


—¿No dijiste que íbamos a ir juntos?

—Sí, lo sé. Pero quiero ver a Yaku antes —dirige su mirada hacia Jedrek y lo mira como si se estuviera disculpando—. ¿Te parece bien si mañana nos das el encuentro allá?

—De acuerdo —dijo mientras exhalaba ligeramente con una sonrisa.

Antes de que Jedrek se fuera, Gharel le dice: "Ah, por cierto, el doctor Sihui me dejó unas pastillas para ti".

—Déjalo en el estante —dijo mientras se retiraba.

—Está bien. Buenas noches, abuelito.

Ya sea por tristeza o algún sentimiento que no supiera explicar, Gharel sintió un pequeño nudo en la garganta al ver a su abuelito irse.

✱✱✱

A la mañana siguiente, Gharel se levanta muy temprano y con un gran entusiasmo. Él sabe que hoy no es un día cualquiera, ya que finalmente podrá ver a su amigo de la infancia, a quien considera un hermano.

Así que, como parte de su rutina diaria, Gharel se dirige al baño y frente al espejo se acomoda el cabello desalineado. Mueve hacia un costado el flequillo y, después de lavarse el rostro y cepillarse, se cambia de ropa, para después dirigirse hacia la cocina a preparar el desayuno.

Eran alrededor de las 7 de la mañana y Jedrek recién se estaba levantando. Para aquel entonces, Gharel ya había terminado de hacer el desayuno, que eran 4 huevos fritos con ocho panes y dos té caliente, uno para él y otro para su abuelito.

Y mientras Jedrek se estaba alistando, Gharel ya había comenzado a desayunar. A diferencia de otros días, hoy Gharel come con más prisa, y luego de un momento, termina de comer. Él deja la taza en el lavadero y con un cubreplatos cubre los huevos fritos que le dejó a su abuelito.

Después Gharel se dirige hacia la puerta principal de la casa y, antes de salir, con una sonrisa dice: "¡Ya me voy abuelito! ¡Nos vemos más tarde!".


De esta forma, Gharel se dirige con premura hacia Courier Mollepata.

✱✱✱

A medida que el Sol asciende, Gharel se encuentra a dos cuadras de Courier Mollepata, cuando de repente se percata de algo.

—¿Eh? ¿Soldados del ejército? —dijo con duda.

Afuera de Courier Mollepata hay dos soldados del Ejército de Mittelwelt escoltando a un oficial, quien a su vez está conversando con alguien.

Mientras Gharel se acerca, piensa: "¿Por qué los soldados del ejército vendrían hasta aquí?". Por un breve instante, su expresión cambia ligeramente como si se hubiera percatado de algo. "Ah, ya sé", muestra una leve sonrisa. "Seguramente Yaku acaba de llegar".

Con alegría, Gharel acelera el paso, pero de repente comienza a caminar lentamente a medida que muestra una expresión de duda, así que piensa: "No, espera. Él definitivamente es un oficial por la insignia que tiene, pero... ¿esa ropa?... Algo no está bien con eso...".

Esta era la segunda vez que Gharel veía a un oficial del ejército, ya que la primera vez fue cuando Yaku y otros jóvenes del pueblo se enlistaron en las fuerzas armadas. Así que él sabía que algo raro estaba ocurriendo, ya que la vestimenta de aquel oficial era diferente al que anteriormente vio.

En el momento que Gharel se acerca un poco más, ve que el oficial está conversando con la señora Yuria. Y por la expresión que ella muestra, Gharel se percata que algo malo está pasando.

En ese instante, Gharel se detiene, y mientras está observando, ocurre lo inesperado.

—¡¡¡¡Noooooooooo!!!! —exclamó Yuria en dolor mientras caía al suelo arrodillada.

Al verla llorar y gritar desesperadamente, Gharel sintió un nudo en la garganta, ya que, aunque no lo haya escuchado directamente, sabía que algo malo le había pasado a Yaku.


—¡¡¡No, no, no, nooo!!! ¡¡¡Mi hijo no puede estar muerto!!! —exclamó Yuria en llanto mientras se cubría el rostro con ambas manos.

El oficial intenta ayudar a Yuria a levantarse, pero ella estaba en una profunda conmoción.

"No... esto no puede estar pasando... ¡Yaku no puede estar muerto...!", pensó Gharel mientras retrocedía lentamente y su rostro comenzaba a reflejar una gran desesperación.

Para aquel momento, Gharel no podía creer lo que estaba pasando. Por dentro, sintió que tal vez no sería adecuado acercarse a Yuria, pero a la misma vez lo único que quería era alejarse lo más pronto posible. Así que, sin decir ni una sola palabra, se fue rápidamente de aquel lugar.

A medida que Gharel se alejaba, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas al preguntarse por qué su amigo tuvo que morir tan joven. Él sentía que le habían arrancado el corazón. Y mientras seguía corriendo sin saber dónde iba a terminar, muchos recuerdos sobre Yaku pasaron por su mente.

Con cada segundo que pasaba, el dolor en el corazón de Gharel iba aumentando. Y después de correr una larga distancia, llega sin darse cuenta hacia un precipicio, donde el terreno está repleto de arbustos y a su alrededor hay árboles. En ese momento, Gharel observa el lugar con sorpresa, cuando de repente comienza a sentir una gran nostalgia, ya que inconscientemente llegó al sitio donde solía entrenar con Yaku.

Mientras las lágrimas recorrían por las mejillas de Gharel, comienza a recordar la última vez que estuvo con Yaku en aquel precipicio.

3 años atrás

—¡¡Aaayyy!! —exclamó Gharel al caer al suelo después de recibir un golpe en el rostro.

—Vaya. Esta vez tu muro de tierra fue más consistente. Realmente me sorprendiste con ese ataque final —dijo con una sonrisa.

Frente a Gharel, se encuentra Yaku, un joven de tez clara, cabello corto y marrón, y ojos color café.

—Sí, pero aún así lograste derribar mi muro fácilmente —dijo mientras se frotaba la mejilla derecha.

—Bueno, —extiende su mano para ayudarlo a levantarse— eso es gracias al entrenamiento que el señor Jedrek me dio.

Una vez que Gharel se pone de pie, dice: "¿Y bien? ¿Qué era lo que querías decirme?".

Yaku dirige su mirada al borde del precipicio y luego comienza a caminar hacia allí, para después decir: "He decidido unirme al Ejército de Mittelwelt".

—¿Eh? ¿Por qué?

—Creo que la razón es obvia, ¿no lo crees? —dijo mientras miraba hacia atrás.


—¡Claro que no! ¿Acaso no te das cuenta de lo que estás diciendo, Yaku?

Yaku se acerca hacia Gharel y dice: "Te conozco desde que tenías 8 años y, desde entonces, te considero como si fueras mi hermano menor. Y no solo a ti, también a Killari y Kusi, aunque ahora ellos ya no están en el pueblo".

Gharel se queda en silencio, mientras Yaku continúa hablando: "Ustedes son como mis hermanos y quiero protegerlos. Sin embargo, debido a la gran guerra que hay en el mundo, no puedo ni siquiera ponerme a pensar en un futuro para mí y para ustedes. Es por eso que quiero unirme al ejército para poder lograr un cambio".

—Entiendo lo que quieres decir, ya que también te considero como mi hermano mayor, pero Yaku... tú no puedes controlar los elementos naturales...

—Lo sé. Pero, ¿acaso no crees que soy fuerte? —dijo con una sonrisa.

—¡Sé que lo eres! De eso no tengo duda. ¿Pero no recuerdas lo que mi abuelito nos contó acerca de los Kamayuk?

—Lo recuerdo.

—Entonces...

—Pero aún así lo haré.

—No... ¡¡No hay forma de que ganes!! ¡Los Kamayuk son muy fuertes!

Yaku mira fijamente a Gharel y dice: "Sé que estás preocupado y también sé muy bien que tengo otras opciones, como ir a la universidad, entre otras cosas. Pero la guerra se ha ido intensificando cada año y estoy seguro que un día llegará a nosotros, y eso es algo que no quiero".

—Está bien —dijo con una mirada seria—. Cuando ese día llegue, yo estaré preparado. ¡Sé que puedo hacerlo!

En ese instante, Yaku se arrodilla, pone su mano derecha encima de la cabeza de Gharel y con una sonrisa dice: "Sé muy bien lo fuerte que eres, Gharel. Pero escucha, como tu hermano mayor, no quiero que te involucres en la guerra, ya que quiero que tengas un futuro diferente. Así que... deja que me encargue de esto, ¿sí?".


Gharel se queda en silencio, mientras Yaku se pone de pie y con una cálida sonrisa dice: "No te preocupes. Definitivamente volveremos a vernos muy pronto. Confía en mí".

Presente

—Mentiroso. No cumpliste tu promesa —dijo Gharel con una triste mirada y mientras está sentado en el borde del precipicio.

A medida que el tiempo pasaba, el sol se iba ocultando cada vez más, cuando de repente alguien aparece.

—Así que aquí estabas.

Gharel voltea para ver quién es y luego dice: "Abuelito... ¿Cómo supiste que estaba aquí?".

—Fui a Courier Mollepata y me enteré lo que pasó. Así que supuse que tal vez estarías aquí.

—Ya veo —dijo mientras volvía su mirada al frente.


—Realmente es una pena lo que le pasó a Yaku. Sé muy bien lo mucho que lo querías. Pero...

—¿Por qué?

—¿Eh?

—¿Por qué tuvo que morir tan joven, abuelito? —dijo mientras unas cuantas lágrimas recorrían por sus mejillas.

—Porque la guerra es así, Gharel.

—Imaginé que dirías algo como eso.

En ese momento, Gharel se pone de pie, se limpia las lágrimas, se da la vuelta, mira fijamente a Jedrek y dice: "Abuelito, hay algo que he querido decirte desde hace días. Yo... he decidido unirme al Ejército de Mittelwelt. Especialmente, a la escuadra de los Kamayuk".

—¿Es eso lo que realmente quieres?

—Sí.

—¿Por qué?

Al oír eso, Gharel sonríe ligeramente y dice: "Qué curioso que me preguntes eso. Cuando Yaku me dijo que se uniría al ejército, también le hice la misma pregunta. En aquel momento, yo no quería que él se uniera al ejército debido a que no era capaz de controlar los elementos naturales. Pero a la misma vez entendí por qué lo hacía. En mi caso, yo también quiero proteger a mis seres queridos. Y si tengo el poder para hacerlo, entonces lo haré sin pensarlo dos veces".

—Ya veo. Es un noble gesto de tu parte. Pero todavía no eres capaz de usar correctamente el elemento tierra. Además, no es necesario que cargues con tanta responsabilidad. Aún eres demasiado joven para eso.

—Lo sé... ¡Pero debo hacerlo, abuelito!


—Esa no es una razón suficiente, Gharel.

—¿Proteger a mis seres queridos no es una razón suficiente? ¿¡Entonces qué quieres que haga!? ¿¡Para qué ha sido todo el entrenamiento que me diste!? ¡¡Simplemente no lo entiendo!!

—Yo solo te estaba preparando para cualquier problema que pueda ocurrir en un futuro, pero no es como si quisiera que te unas al ejército. Solo te pido que lo pienses un poco más. Aún tienes otras opciones.

—Yo... pensé que lo entenderías...

—Claro que te entiendo, pero también quiero que sepas que por el hecho de poder controlar un elemento, no significa que debas unirte al ejército. Así como tú, hay muchos que también tienen esas habilidades y tienen un futuro diferente.

—¿Y tú eres uno de ellos, no? —Lo mira seriamente—. Lo siento, pero ese no es el futuro que quiero. Yo ya tomé una decisión, y no importa si lo apruebas o no. Yo... —hace un puño con su mano derecha— ¡simplemente no puedo quedarme con los brazos cruzados!

En el momento que Gharel dijo esas últimas palabras, se fue rápidamente del lugar, dejando a Jedrek atrás.

A medida que Gharel se alejaba, Jedrek lo miraba con tristeza y dolor en su corazón. Él quería seguirlo, pero sabía que su nieto estaba pasando un mal momento debido a la muerte de su mejor amigo, así que prefirió dejarlo solo para que pudiera calmar su mente y corazón.


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